Sucot, una bendición para la naturaleza

Por: Mario E. Cohen

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La Fiesta de las Cabañas (en hebreo: Sucot) que comienza el domingo 23 al  anochecer, celebra alegremente el período de cuarenta años en el que los hijos de Israel vivieron en precarias residencias temporarias mientras marchaban por el desierto hacia la libertad, hecho ocurrido hace más de tres milenios. La costumbre central de la festividad es vivir precariamente en chozas (en hebreo: Sucot) durante una semana.

Se trata  de una de las festividades judaicas que más elementos simbólicos tiene. La festividad resalta la fe en que el Todopoderoso provee a las necesidades humanas y el hecho de que los hombres y las mujeres  deben agradecer. Es una suerte de  Día de Acción de Gracias repetido por una semana en reconocimiento por las maravillas de la naturaleza.

La Fiesta de las Cabañas, decía el sabio Maimónides  hace ocho siglos, es un llamado en  contra del envanecimiento de la posesión, sacando al potentado de su palacio para hacerlo vivir en una choza durante una semana entera.

Sucot es una de las tres fechas de peregrinación de la antigüedad. En Sucot el pueblo marchaba masivamente hacia el Templo de Jerusalén en estos días de finalización de la cosecha (la cual se recoge en esta época en el  hemisferio norte).

El mandato bíblico señala que "En cabañas (chozas)  habitareis siete días... para que sepan vuestros    descendientes que en cabañas (chozas) hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de Egipto (Mitzraim)..." (Levítico XXIII, 42 y 43).

En las grandes ciudades resulta difícil encontrar lugar donde hacer la "suca"(choza), sin embargo es sumamente pintoresco y colorido  ver cómo se agudiza el ingenio popular en Israel (y en algunos lugares de la diáspora) para fabricar estas cabañas -hermosamente decoradas- sobre los balcones, jardines, terrazas,  parques, sinagogas y lugares públicos. 

La más importante es la obligación de vivir el hombre en la Suca  (choza) durante siete días y con un techo que se pueda ver el cielo.

Excepto en la primera noche (y también la segunda  en la diáspora), la obligación de dormir y comer en la Suca tiene su límite si llueve, hace frío, o hay tormentas.

La Bilbia nos dice en - Levítico XXIII: 40  “Y tomarán para ustedes en el primer día el fruto de un árbol esplendoroso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces  de rió, y se alegrarán ante vuestro Dios, siete días”.

En la festividad de Sucot los judíos agradecemos a Dios por los dones de la naturaleza, los frutos de la tierra y las bondades de la Creación. Rememoramos  las largas travesías a través del Desierto de Sinaí. Nos damos cuenta, al pasar la noche al abrigo de la frágil Suca, de que nuestros bienes materiales son perecederos y advertimos que la vida  es efímera. En Sucot oramos para el Señor nos conceda un año de fecundidad y abundancia, y agradecemos por nuestro bienestar.

La Suca simboliza un opuesto al refugio antinuclear, que obtiene su seguridad del acero y del grueso hormigón. Sucot  nos recuerda  que la seguridad es también una convicción.

(*) El autor es Presidente del Centro de Investigación y difusión de la Cultura Sefardí (CIDiCSef).

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