Por qué el Papa no viene a la Argentina

Por: P. Ignacio Pérez del Viso

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Muchos se preguntan por qué el Papa Francisco no viene a la Argentina. En teoría habría dos respuestas: porque no puede o porque no quiere. Entre ambas se encuentra una tercera: porque no conviene. Son pocos los lugares a donde no podría ir. Uno de ellos sería Corea del Norte. Si lo admitieran, sería como a un turista, pero sin poder contactarse con nadie. Otro caso difícil sería el de China. Si le permitieran el ingreso, podría conectarse con la Iglesia “patriótica”, pero difícilmente con la Iglesia de las “catacumbas”, la que permanece más fiel al obispo de Roma. Debería concelebrar con obispos cuya plena comunión con el Santo Padre es dudosa. Hay conversaciones para normalizar las relaciones y confiamos en que algún día se llegue a un acuerdo, pero de momento esa visita no parece conveniente.

Los últimos papas han visitado países cuya población es de otra religión, como los de mayoría musulmana. En otros casos, países cuyos gobernantes son comunistas, como el de Cuba. Para la Argentina, entonces, de población en su mayoría católica y con un gobierno democrático, no habría inconvenientes por esos motivos. Las razones habría que buscarlas por otro lado. La pregunta, en realidad, no es por qué no viene, como poniendo en duda su deseo de venir, sino por qué esta demora en visitarnos.

Estos días, un sindicalista “cercano al Papa”, interrogado respecto de por qué Francisco no visitó aún la Argentina, respondió: “El Gobierno no invitó formalmente a Francisco y desde luego debería invitarlo junto con la Conferencia Episcopal del país”. Pero esta razón no es válida. El Gobierno ha manifestado su deseo de que el Papa nos visite y ante la primera insinuación presentará la invitación formal.

Hay eventos, como congresos o aniversarios, que determinan prioridades. Muchos suponían que Francisco no se demoraría en visitar su país de origen, como hicieron sus dos predecesores. Pero también es válido el argumento en sentido contrario, es decir que no quiere manifestar una predilección por su Argentina sino actuar como pastor universal. Sacrifica de momento su deseo de visitarnos para poder estar presente en los otros países de la región.

Aún le falta visitar seis países de América del Sur. En septiembre de este año irá a Colombia y a comienzos de 2018 viajará a Chile y después a Perú. Le quedarán Argentina, Uruguay y Venezuela. Quien más necesidad tiene de su presencia es Venezuela, pero la situación allí es tan tensa que no conviene una visita en este momento. Parece, entonces, que los próximos seremos los del Río de la Plata. En relación a la Argentina, creo que los años impares, en que hay elecciones, no son los mejores. Cada frase o actitud del Papa sería reinterpretada de modo diferente por el gobierno y por la oposición. A pesar de las críticas que le formulan algunos argentinos, la inmensa mayoría, católicos y no católicos, lo recibirá con inmensa alegría.

* Jesuita. Profesor de Teología.


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