María, un modelo para toda madre cristiana

Por: Raúl Rocha Gutiérrez

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La interpretación del lugar de María, la madre de Jesús, dentro de la fe cristiana, ha sido permanente motivo de controversias entre católicos y evangélicos. Sin embargo, las enseñanzas que nos transmite como madre, de acuerdo con los relatos bíblicos, pueden unirnos en un solo espíritu de admiración hacia María, y de disposición para imitarla como modelo de toda madre cristiana. De allí que al ir concluyendo este mes, en el que celebramos el Día de la Madre y, por extensión, el Mes de la Familia, quisiera referirme a tres grandes aspectos en los que podemos notar ese modelo con base en los primeros capítulos del evangelio según Lucas.

En primer lugar, María constituye un modelo de la madre que actúa como sierva sujeta a la voluntad de Dios (Lucas 1:30-38). Ella supo interpretar correctamente el privilegio concedido por Dios de que fuera la madre de su Hijo. Y aceptó con toda humildad la misión que le fuera comunicada por medio del ángel Gabriel. En la actualidad toda madre cristiana, aunque no tenga el mismo privilegio que tuvo María, al concebir la maternidad como un privilegio, debe estar dispuesta a cumplir con su misión como tal.

En segundo lugar, María constituye un modelo de la madre que se goza por la obra de Dios en su vida (Lucas 1:46-48). Y de manera semejante a cómo María se gozó con humilde gratitud por la acción del Todopoderoso en su vida, toda madre cristiana hará bien en gozarse por lo que Dios realice en su ser. De modo que, conforme lo hizo María, le pueda dar gloria al único que la merece. Una actitud que puede ser un magnífico ejemplo para los hijos de todas las madres cristianas. 

En tercer lugar, María constituye un modelo de la madre que reflexiona en la obra de Dios (Lucas 2:19 y 2:51). En dos partes del mismo capítulo, el evangelista Lucas destaca que María reflexionaba sobre lo que el Omnipotente estaba haciendo en su vida y en la de Jesús. En efecto, ante el testimonio de los pastores del anuncio de los ángeles, dice que “María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón” (2:19, Nácar-Colunga, N-C). Luego, admirada del compromiso de su hijo de 12 años, que se había quedado dialogando con los líderes religiosos en el templo, dice que “conservaba todo esto en su corazón” (2:51, N-C). ¡Qué importante es que las madres argentinas del siglo XXI reflexionen sobre lo que Dios está haciendo en ellas y en sus hijos!

En estos tiempos de tanta crisis en las familias argentinas, el modelo de María puede ser una luz que ilumine a toda madre que se considere cristiana para ser un instrumento en las manos de Dios en la formación de sus hijos. Esperemos que así sea.

* El autor es pastor evangélico, doctor en Teología y en Ciencias Sociales y docente del Seminario Bautista

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