Miércoles 19.12.2018

estrategia contra la despenalización

Aborto: la Iglesia, por la mesura y los puentes con el Congreso

Lo decidieron los obispos durante su primera reunión del año. Crearon tres comisiones para elaborar los contenidos y cuidar el tono, tener presencia en los medios y las redes sociales y estrechar lazos con el Congreso. Su responsable: el obispo Bochatey.
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Sergio Rubin

En la Iglesia comenzaron esta semana los aprestos para la batalla acaso más relevante desde el retorno de la democracia: contra la despenalización del aborto. Los obispos sabían que la cuestión se iba a plantear en algún momento al compás de los cambios en la sociedad. Lo que no imaginaban era que un gobierno de centro derecha como el de Mauricio Macri –salvo Jorge Bergoglio, que lo intuyó desde que Macri, como jefe de gobierno, no apeló una decisión de una jueza de declarar inconstitucional la imposibilidad del matrimonio igualitario- iba a habilitar el debate. Y mucho menos que lo haría con un pontífice argentino.

De todas formas, los obispos están convencidos de que el desbloqueo parlamentario del tema es “una cortina de humo” para tapar los problemas económicos y su repercusión social. Jugada que, creen, salió de la mente del consultor estrella Jaime Durán Barba (favorable al aborto y nada simpatizante de Francisco). Por eso, en la primera reunión del año de su cúpula celebrada esta semana dejaron trascender –punzantes- que están tan preocupados por “el aborto como por la delicada situación social y los despidos”. Una fuente eclesiástica lo explicó así: “No podemos hacerle el juego al Gobierno sin más”.

En el fondo, los obispos creen –no sin osadía- que difícilmente la despenalización del aborto se apruebe, sobre todo en el Senado. Y no sólo, como coinciden todos los analistas, porque es la cámara más conservadora. Sino porque representa a las provincias, muchas de las cuáles –las del norte especialmente- cuentan con una población en su mayoría contraria al aborto. “Si se hiciera un plebiscito sobre la despenalización muy probablemente se impondría el 'si' en la zona metropolitana, pero el 'no' en el interior”, aventura un eclesiástico. Además, los obispos del interior tienen mayor poder de lobby ante sus le- gisladores.

No obstante, en su reunión de esta semana, los obispos diseñaron los grandes trazos de su estrategia ante el debate que se viene, conscientes de que los pasos que den serán muy importantes para el éxito o el fracaso de su oposición. Clarín pudo saber cuáles serán los grandes ejes.

- Mensajes moderados: Después de las posiciones duras que primaron en la Iglesia ante el tratamiento del divorcio y el matrimonio igualitario, que les terminaron resultando contraproducentes, los obispos apuestas a mostrarse comprensivos con la mujer que aborta, demandar políticas públicas que la contengan y promover la educación sexual.

Los obispos armaron comisiones que se encargarán de hablar con el público y los legisladores. En línea con lo anterior, también decidieron que adherirán a todas aquellas concentraciones que no caigan en el “terrorismo verbal”, ni exhiban imágenes que hieran la sensibilidad. Por lo pronto, apoyarán la llamada Marcha por la Vida que una ONG “pro vida” está organizando para el domingo 25 de este mes (marcharán desde Plaza Italia a la facultad de Derecho de la UBA).

- Para bajar este discurso moderado a las bases y evitar desbordes discursivos, crearon una comisión de pastoral y pusieron al frente al sacerdote porteño Gustavo Antico, secretario de la comisión de Familia del Episcopado.

- Para la presencia en los medios conformaron otra comisión, de comunicación, a cargo del padre Jorge Oesterheld, vocero del Episcopado, con experiencia en el trato con la prensa, que ya lanzó una campaña en twitter.

-Para la ardua tarea de convencer a los legisladores nombraron a monseñor Alberto Bochatey, obispo auxiliar de La Plata, con sólida formación en bioética, quien se descuenta que los representará en las audiencias públicas.

-Además, se aliaron de hecho con la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), que agrupa a más del 80 % de las comunidades evangélicas, al “compartir” su declaración al respecto.

Más allá de los debates conceptuales, aparece como telón de fondo la cuestión de los posicionamientos políticos llegado el momento de la votación. Algunos obispos creen –quizá con mucho de anhelo- que el peronismo clásico -o sea, el no kirchneristavotará en contra para hacer naufragar el deseo del oficialismo de congraciarse con los sectores progresistas.

La gran pregunta es qué hará Mauricio Macri. Si bien declaró estar en contra de la despenalización y que dará libertad de conciencia a sus legisladores, varios obispos no están seguros de su prescindencia. El dato no es menor porque consideran que si Néstor Kirchner no hubiera presionado no se habrían alcanzado los votos para aprobar el matrimonio igualitario.

La actitud de Macri terminará confirmando, o no, que decidió volar todos los puentes con Francisco. Por lo pronto, uno y otro parecen estar diciendo que su divorcio es inevitable. Acaso ya es un hecho.


Fuente: Clarín