UBICADO EN COSTANERA SUR

Buenos Aires ya cuenta con un espacio cultural para las religiones

Por: María Montero

Con shows y feria gastronómica se inauguró el anfiteatro interreligioso como símbolo del encuentro.
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Una característica singular de la Argentina, es la convivencia interreligiosa que se da desde hace años entre las diversas comunidades de fe y que en 2005 tuvo un hito cuando el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, junto con representantes del judaísmo y el islam firmaron una declaración de rechazo al fundamentalismo. Desde ese entonces, se multiplicaron los encuentros fraternos y las acciones conjuntas de las religiones, que llegaron a definir a esta convivencia como un “modelo a exportar”.

Un paso más en este camino fue la reciente inauguración del Espacio Interreligioso de la Ciudad de Buenos Aires, en la Costanera Sur, que está a cargo de la Dirección de Cultos del Gobierno porteño. Este lugar, único en el mundo, que podrá ser usado gratuitamente para eventos religiosos, busca reflejar la riqueza del encuentro en la diversidad.

La jornada comenzó un mediodía frío, pero a pleno sol, con show de danzas de distintas colectividades: libanesa, griega, búlgara, ucraniana, cubana y brasileña, mientras que en los stands gastronómicos, el público degustaba comidas típicas.

“Lo que estamos viviendo hoy es un sueño que empezó como un proyecto común –afirmó Federico Pugliese, director de Culto del Gobierno porteño-, un sueño que fuimos concretando junto a los protagonistas de todo esto que son los representantes de las comunidades.”

Por su parte, Fernando Straface, secretario general de la Ciudad expresó la satisfacción de celebrar junto a líderes religiosos: “Celebramos lo mejor de Buenos Aires –dijo-, la convivencia de quienes profesamos creencias diferentes, tenemos historias distintas, pero convivimos en una ciudad común, algo que se vive todos los días en nuestras calles, en nuestros bares, y de la que los argentinos tenemos que estar orgullosos”.

Una expresión de ello fue el despliegue artístico que se suscitó en el anfiteatro, ubicado frente al monumento de las Nereidas, con los más variados géneros musicales. Se hicieron presentes el coro de la parroquia Virgen de Caacupé, el equipo litúrgico de la comunidad Amijai, el coro de la Iglesia Puerta Abierta, el conjunto Los Pirkas, Maxi Larghi y un cierre a cargo del grupo folklórico Los Hayra que hizo bailar a chicos y grandes.

“Esto es un símbolo material de algo que ya existe en la ciudad, algo que debiera ser obvio, pero que en realidad no sucede en otras partes del mundo”, afirmó Ariel Stofenmacher, presidente del Seminario Rabínico. Y agregó: “Es posible que el Papa Francisco haya sido origen o consecuencia de este proceso, pero lo bueno es que hoy podemos disfrutarlo todos”.

Anibal Bakir, presidente del Centro Islámico, coincidió en que “este espacio y este momento en particular es un símbolo de lo que vive todos los días la sociedad argentina y es un valor que tenemos que cuidar todas las comunidades religiosas”.

“Suscitar una cultura del encuentro como insiste tanto Francisco, es clave, y ya Buenos Aires tiene una larga tradición con propuestas como Escuelas de Vecinos, donde se juntaban colegios de distintas confesiones y también laicos para proyectos comunes”, opinó Alejandro Lamberti, de la Fundación Scholas Ocurrentes y celebró que “el gobierno de la ciudad tome como objetivo propio de su gestión generar este espacio donde haya mayor encuentro aún”.

Para el sacerdote Juan Ignacio Alonso, capellán de la Policía de la Ciudad, el valor de este lugar está dado en “ayudar a conocerse, valorarse, respetarse y trabajar juntos en iniciativas que tienen que ver con el bien de los ciudadanos y que construyen convivencia en nuestra ciudad”.