UNA RESPUESTA ANTE LA PROBLEMATICA DEL ABORTO

Capacitan para una verdadera educación sexual integral

Por: María Montero

Fue durante una jornada para directivos docentes de escuelas de la Vicaría de Educación.
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A partir de las discusiones sobre la ley de legalización del aborto se comenzó a hablar más profundamente de la importancia de que exista una verdadera educación sexual en todos los niveles de la educación formal, que abarque la integridad de las personas y que valore el cuidado del cuerpo para prevenir embarazos, enfermedades y abusos. Todo esto, par- tiendo de la base de que la educación abarca a toda la persona y la sexualidad es parte de ella.

Si bien estos debates fueron recurrentes a través de los años y desde 2006 rige en nuestro país la ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI), en muchos colegios todavía es resistida y no fue puesta en práctica. Hoy los jóvenes plantean inquietudes impensadas en otra época y por eso para los directivos de las escuelas pertenecientes a la Vicaría de Educación del arzobispado porteño es importante la capacitación en todos los temas relativos a la sexualidad. De ahí que este año, coordinada por las licenciadas Myriam Mitrece y Gabriela Mango, del Instituto para el Matrimonio y la Familia de la UCA, dedicaron una jornada al tema “aborto y defensa de la vida desde la concepción”.


Para Mitrece, cuando se habla de la procreación responsable o educar en el respeto al valor de la vida, no alcanza la simple intuición. “Una verdadera educación sexual integral – afirma- es aquella que ayuda a los chicos a desplegar su condición sexual plenamente, que les da herramientas para que puedan evaluar críticamente los mensajes que les presenta la sociedad, los ayuda a tomar decisiones acertadas y responsables respecto de su sexualidad y que los forma para valorar la riqueza de la diferencia sexual y el respeto mutuo”. La experiencia en aquellas escuelas donde los docentes pueden hablar con confianza de estos temas con sus alumnos, desde su conocimiento y madurez, infunde seguridad en los alumnos sin la vergüenza que da tratarlo con los padres y, en muchas ocasiones, liberan “secretos” que permiten a los chicos comenzar un proceso de sanidad, especialmente en temas de abusos o violaciones.
Según la opinión de Mitrece, una educación sexual que sólo busque prevenir embarazos y enfermedades se queda corta. Y señala que para que sea efectiva, debería tomar en cuenta “las dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual de los alumnos, basarse en conocimientos científicos y considerar las convicciones éticas y morales de los miembros de la comunidad educativa”.

Para la licenciada, una de las consecuencias más graves, y quizás la que menos se percibe en estos momentos sobre el aborto, tiene que ver con el ámbito educativo. “Dar muerte a un ser humano indefenso e inocente y que eso sea concebido como derecho es una verdadera revolución que afecta las bases mismas de la sociedad”, afirma. Y agrega: “La ley es maestra de las costumbres, lo que es permitido empieza a percibirse como bueno (o al menos no tan malo) y al cabo de los años, se banaliza”.

En realidad, muchos ateos y personas de diferentes credos defienden la vida humana desde el inicio basándose en términos científicos. “Y esto es lo que dice también la Iglesia católica –advierte la licenciada-, por lo tanto no se puede ser católico y defender el aborto. En este sentido – sostiene-, la Iglesia siempre fue clara y contundente. Los católicos asumimos lo que la ciencia indica: Toda vida vale y desde la fertilización existe un ser humano único, distinto, irrepetible e irremplazable”.