Diez días de humilde introspección

Por: Daniel Goldman

Cercanía y modestia. Una invitación a vivenciar las Altas Fiestas del pueblo hebreo a la medida de Dios.
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A partir de la noche del próximo miércoles (20 de setiembre) comienza el Rosh Hashaná o Año Nuevo Judío, dando inicio al año 5778. Diez días más tarde conmemoraremos el Iom Kipur o Día del Perdón (a partir de la noche del 29 y durante el día 30 de setiembre).

Todo este período de diez días se denomina Iamim Noraim o Días Temibles. Es la etapa más sagrada del año hebreo, tiempo en el que cada judío debe realizar una tarea de introspección profunda, revisando sus acciones y solicitando con actitud modesta el perdón correspondiente a su semejante, en el caso que haya obrado incorrectamente. El
Todopoderoso dispensa del error si su prójimo lo hace.

A propósito de estas fechas quisiera compartir un breve texto del Talmud que se le atribuye a Rabi Iojanán. El maestro sostiene que siempre que en la Biblia se hace mención al Majestuoso Reinado Divino, paralelamente se hace alusión a Su humildad. Y cita a Moisés cuando en el Deuteronomio dice “Dios grande y poderoso” e inmediatamente añade “que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero, dándole pan y vestido”. Y amplía el concepto citando un versículo del profeta Isaías cuando describe a Dios como “el Alto y Excelso, que habita la eternidad”, quien seguidamente lo define como “aquel que mora junto al de espíritu afligido para vivificar el corazón de los desolados”.
Dios es “Excelso” y “Humilde” a la vez. Y cuando se acentúa la grandeza divina no se minimiza su cercanía. Se me ocurre que posiblemente la consideración debe ser aún mayor: es “Quien habita la eternidad” justa- mente porque “vive con los afligidos”.

Nos indica la tradición que en estos 10 días que nos corresponde transitar por el calendario judío, toda la humanidad se presenta a juicio ante el Creador, pero a su vez se nos enseña que Él se acerca a cada uno de nosotros. No es el “todos” en oposición a “cada uno”.

Me permito interpretar el contenido del siguiente modo: Él está con toda la humanidad, es decir con todo el mundo que existe en nosotros mismos, porque cada uno representa un universo. Por lo tanto la clave de la vivencia de estas celebraciones radica en no distanciar las aparentes oposiciones de la existencia.

Que en este año que comienza, los momentos de cercanía con Dios crezcan en número y significado, al comprender el hondo símbolo de Su Grandeza y Majestuosidad. Les deseo que tengamos un “Shaná Tová”, un buen año, modo con el que nos saludamos en estas conmemoraciones.

Que nuestro gesto sea sincero y que a través de él podamos demostrar nuestro valor de humanidad.