Despeja dudas sobre su posición

Divorciados: El Papa oficializa su respuesta a obispos argentinos

Francisco pidió que se incluya en las actas pontificas la carta de contestación a otra de prelados de su país en la que dice que es correcta la interpretación que hacen de que los separados en nueva unión pueden comulgar tras un discernimiento pastoral.
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"El escrito es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capítulo VIII de Amoris laetitia. No hay otras interpretaciones. Y estoy seguro de que hará mucho bien. Que el Señor les retribuya este esfuerzo de caridad pastoral". Con estas palabras, que se encuentran en una carta enviada al obispo de San Miguel, Sergio Fenoy, el Papa Francisco expresó su aprecio por las líneas guía sobre la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia elaboradas por los obispos argentinos.

Ahora esa carta, cuyo valor fue menospreciado por algunos, asume un valor oficial: fue publicada en el sitio en línea de Acta Apostolicae Sedis (fascículo 10/2016) por petición explícita del pontífice, quien manifestó su voluntad al secretario de Estado Pietro Parolin en junio de este año, como se deduce de la breve nota que ilustra el texto. También las líneas guía de los obispos argentinos fueron publicadas en las actas apostólicas, estableciendo oficialmente que "no hay otras posibles interpretaciones".

Como se recordará, todo esto gira en torno a la famosa nota 351 de Amoris laetitia, en la que se lee que: "En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos" a los divorciados en segundas nupcias que no puedan terminar con su relación presente y que tienen dificultades para vivir la continencia.

El tema de los sacramentos a los divorciados que se han vuelto a casar no es central en la exhortación, y el Papa no se refirió a casos específicos; prefirió insistir en la acogida y en el discernimiento encomendados al sacerdote, a quien se le pide que reciba, escuche y después comience un camino con los penitentes. No existen derechos adquiridos, la Eucaristía no es algo que hay que dar por descontado: es el sacerdote quien debe evaluar las historias personales y la eventual presencia de circunstancias atenuantes, como la falta de la plena advertencia y del deliberado consenso, que podrían reducir la responsabilidad subjetiva de los divorciados que se han vuelto a casar. 

Después de la publicación del documento surgieron varias interpretaciones. Según las más restrictivas la exhortación papal no habría cambiado nada con respecto a Familiaris consortio de Juan Pablo II, que en 1981 sacó a los divorciados que se han vuelto a casar del limbo de los rechazados e innovó notablemente haciendo posible que accedieran a la eucaristía los que, sin poder volver al primer matrimonio, vivieran la segunda unión como «hermano y hermana», absteniéndose de las relaciones conyugales a pesar de seguir viviendo en pareja.

En ese texto, el Papa Wojtyla habló claramente sobre el discernimiento, pues reconoció que las historias personales pueden ser muy diferentes entre sí "los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones".

"En efecto -continúa el Papa- hay diferencia entre los que sinceramente se han esforzado por salvar el primer matrimonio y han sido abandonados del todo injustamente, y los que por culpa grave han destruido un matrimonio canónicamente válido. Finalmente están los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido".

Unos 35 años después de la Familiaris consortio, la situación ha cambiado notablemente: la secularización ha avanzado, los matrimonios fracasados se han multiplicado y también los casos de personas casadas por la Iglesia sin tener ni fe ni plena conciencia del acto sacramental. Amoris laetitia da un paso más, pidiendo mayor acompañamiento para todas estas personas y explicando que en algunos casos, después de un proceso de discernimiento (y sin automatismos ni reglas prefijadas en manuales), se puede llegar incluso a absolver en el confesionario y a permitir la comunión eucarística.

En sus líneas guía ahora publicadas en Acta Apostolicae Sedis, los obispos argentinos escriben (n. 5): "Cuando las circunstancias concretas de una pareja lo hagan factible, especialmente cuando ambos sean cristianos con un camino de fe, se puede proponer el empeño de vivir en continencia. Amoris laetitia no ignora las dificultades de esta opción y deja abierta la posibilidad de acceder al sacramento de la reconciliación cuando se falle en ese propósito".

En el párrafo siguiente, los obispos argentinos escriben que "en otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede no ser de hecho factible". No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad, particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía. Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia".

En el párrafo 9 de las líneas guía que elaboraron los obispos de la región de Buenos Aires se lee: "Puede ser conveniente que un eventual acceso a los sacramentos se realice de manera reservada, sobre todo cuando se prevean situaciones conflictivas. Pero al mismo tiempo no hay que dejar de acompañar a la comunidad para que crezca en un espíritu de comprensión y de acogida, sin que ello implique crear confusiones en la enseñanza de la Iglesia acerca del matrimonio indisoluble".


Fuente: Vatican Insider