Miércoles 19.12.2018

SÍNODO SOBRE LA JUVENTUD EN EL VATICANO

El desafío de entusiasmar con el Evangelio a las nuevas generaciones

Por: María Montero

Obispos y jóvenes analizaron durante un mes cómo presentar de un modo atractivo el mensaje religioso a las chicas y muchachos.
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Son muchas las razones por las que los jóvenes se alejan de la Iglesia. Se apartan porque no se sienten representados o acompañados, porque la consideran conservadora, lejana a sus realidades o porque quieren mayor transparencia, especialmente después de los escándalos de pederastia y encubrimiento de abusos. Y si bien hay miles de jóvenes que impulsan proyectos sociales y religiosos, y se comprometen dentro de ella, pareciera que esto no alcanza para contagiar en otros el mismo entusiasmo.

Adecuar la Iglesia a las actitudes de la vida moderna es un desafío que pasa por renovarla sin perder la esencia de su mensaje. “La vida del joven interpela a toda la Iglesia para rejuvenecerla y para que el compromiso no sea solo de los laicos, sino también de la jerarquía”, afirma Mariano García, uno de los argentinos que participó como auditor del Sínodo de Obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” que se realizó el mes pasado en Roma.

Además de Mariano, viajaron des- de Argentina los obispos Carlos Tissera, Ricardo Seirutti, Dante Braida y Eduardo García, a los que se unió en el Vaticano, la joven Carina Rossa. Allí, junto a otras 300 personas, entre padres sinodales, expertos y auditores de los cinco continentes, reflexionaron sobre las inquietudes que enfrentan los jóvenes hoy en día.

Monseñor García señaló: “Queremos que nos cuenten sus deseos, angustias y esperanzas, aquello que nos piden y nos reclaman, ir donde ellos están, descubrir qué necesitamos de los jóvenes para que ellos nos lleven de la mano, a sus ambientes y nos enseñen su lenguaje y sus modos”.

Uno de esos desafíos es, sin duda, la evangelización a través de los me- dios tecnológicos. “Nos hemos ganado el prejuicio que la iglesia con lo moderno no se lleva bien o que siempre llega tarde. Sin embargo, que Francisco abra redes sociales, tenga Twitter o Instagram es revoluciona- rio”, dice Mariano. Y agrega: “Ante lo desconocido puede ponerse la mira- da en lo negativo, pero para los jóvenes que ya son nativos tecnológicos, es su ambiente, el lugar donde se mueven todos los días y puede ser muy positivo para la evangelización. Con un click puedo ver un video o un testimonio que me conmueve y estar vinculado con todo el mundo”.

Según Mariano, en la actualidad hay muchos sacerdotes y laicos que evangelizan a través de las redes. “En Argentina hay varios “influencers” que lo están haciendo y muchos jóvenes creyentes y también otros que no son practicantes los siguen por que creen que el mensaje que dan es atrayente –explica-, por eso me parece que fue muy oportuno hablar de esto en el sínodo, ya que acerca y descubre que Dios también nos está hablando por medio de esa realidad”.

Este tema preocupa al Papa, no solo como medio de evangelización, sino como nuevas formas de soledad, manipulación, explotación, violencia y pornografía. De hecho, días atrás la Santa Sede lanzó el observatorio sobre ciberbullying, como primer paso hacia un congreso mundial sobre la relación entre jóvenes y web que se hará en abril del año próximo.

Ante el testimonio de un joven de Irak, que contó cómo perdió a dos amigos en un atentado a una parroquia, otro de los temas que conmovieron fue el de la muerte de cristianos en el mundo. “En estos tiempos tenemos una iglesia de mártires –señala Mariano-, tal como aquellos primeros cristianos que entregaban su vida por su fe. Esto hace que revaloricemos la libertad religiosa que tenemos en el país”.

También los jóvenes conversaron con los obispos sobre la sexualidad. No como un tema a tratar, sino como forma de vida de todos, sean o no religiosos. En este punto se volvió a reafirmar la invitación a la apertura y acompañamiento de personas de cualquier orientación sexual. Para Mariano, este compromiso es muy importante en cuanto al modo de hacerlo. “El acompañamiento no es al diferente o a la diferente, como si fuera un tratamiento –señaló-, sino que es equidad, igualdad y fraternidad”.

“Como pastores podemos ofrecer a los jóvenes este evangelio que tratamos de vivir desde hace muchos años –expresó monseñor García-, pero necesitamos que ellos sean nuestros pastores en aquellas realidades de dolor, de desesperanza, de falta de sentido que viven muchos de ellos”.

“La colegialidad –opina Mariano- tiene la riqueza de que en la diversidad que somos, podemos encontrar los caminos de unidad y de consensos, respetando que la vida del otro es igual de valiosa que la mía”.

Los temas abordados se resumieron en un documento de 160 puntos que, tras su aprobación, se espera que el Papa vuelque en una exhortación con orientaciones para revitalizar la desafiante evangelización de las nuevas generaciones.