Miércoles 23.05.2018

LOS 500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE

El impacto del movimiento de Lutero

1) ¿Cómo evalúa el aporte de la Reforma? 2) ¿Qué piensa del reconocimiento que hizo Francisco de Lutero? 3) ¿El diálogo por la reunificación del cristianismo es cada vez más posible o constituye una utopía? Responden tres estudiosos.
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PASTOR DAVID CALVO - IGLESIA EVANGELICA LUTERANA UNIDA

“La Reforma fue incluir a todos en el compromiso cotidiano de la fe”

1) La Reforma fue una revalorización de la Biblia en el testimonio de la fe, una escucha atenta de los primeros concilios de la Iglesia y un incluir a todo el pueblo de Dios en el compromiso cotidiano de la fe. Subraya la misericordia divina y nuestra acción de servicio como respuesta comprometida con el Evangelio. Aporta al compromiso con la educación universal, pues a la familia se le encomienda educar a los hijos en la fe y a la sociedad la educación de todo el pueblo. Sobre si se hubiera podido evitar la división, lamento que fuera muy difícil porque en la época precedente otros sufrieron incluso el martirio y no hubo una discusión de sus perspectivas como posible aporte a la Iglesia.

2) Hoy tenemos todos y, en especial SS. Francisco, un auténtico compromiso con el diálogo como camino a la unidad fundada en Dios. El Papa reconoce el aporte de Lutero a la vida y al pueblo de Dios al traducir la Sagrada Escritura al alemán, poniéndola al alcance de todos para que los acerque a Jesús y los guíe en la vida cotidiana. Además, reconoce que Lutero tuvo el coraje de señalar el pecado de algunos eclesiásticos que no veían su papel como administradores de la Palabra para ser guías honestos y dedicados a servir al pueblo puesto a su cuidado.

3) No es una utopía, pero como todo diálogo demanda humildad en la escucha de Dios, en su Palabra y en la historia de nuestra fe común. Estoy seguro que se seguirá avanzando con perseverancia en este camino y en el compartir la fe. Esto no sólo en los diálogos a nivel mundial sobre cuestiones de doctrina sino, como se ve en nuestra propia tierra, en el encontrarse y descubrirse como hermanos y hermanas en la fe. Vivimos una era significativa en las relaciones ecuménicas, particularmente en las relaciones entre las iglesias Católica y Luterana, pero ello ha de traducirse en fidelidad al Evangelio y compromiso en la salvación del ser humano bajo el señorío de Jesucristo.

PASTOR RUBEN PROIETTI - ALIANZA CRISTIANA DE IGLESIAS EVANGÉLICAS DE LA REPUBLICA ARGENTINA

“El regreso a un cristianismo sencillo abierto a toda la sociedad”

1) La Reforma fue el resultado de varias diferencias teológicas y prácticas que se venían sucediendo. Históricamente, aportó en la recuperación de la centralidad de Cristo, la Biblia como norma única, la salvación del hombre como obra divina mediante la fe y la gracia, y no por recursos propios y humanos, la relación personal con Dios, y el sacerdocio de todos los creyentes. Creo que el cisma se hubiera evitado tal vez sobre estas bases. La intención de Lutero no era crear un cisma, sino colocar los temas para mostrar la inquietud existente y que puedan ser tratados en distintos foros. Su interés fue una preocupación pastoral por lo que estaba aconteciendo en el seno de la iglesia, ya que planteó el regreso a un cristianismo sencillo que afectara a la sociedad y abierto a todo el pueblo.

2) Es un reconocimiento valiente, que demuestra su disposición a tomar en cuenta la Biblia y ponerla en alto por encima de cualquier interés de toda índole. Reconocer el lugar que debe ocupar la Biblia en las manos de todos los seres humanos, es un paso trascendente y fundamental como factor motivador para que La Palabra de Dios vaya ocupando la posición que merece, no solo en los púlpitos de las iglesias, sino también en los hogares.

3) Siempre que haya buena voluntad para el diálogo y el entendimiento no será una utopía. Se debe avanzar en todos aquellos puntos en común que nos identifican y trabajar con firmeza en aquellos que requieren mayor estudio y comprensión.

La unidad de los cristianos es un tema pendiente que se trata con frecuencia en distintas esferas cristianas. Dios creó a los seres humanos para que vivamos en armonía. Los factores separatistas y divisionistas son numerosos y reconocerlos podría ser, en primer lugar, el tema a considerar. El deseo que Jesús expresó en el Evangelio, “que todos sean uno”, manifiesta la intención de Dios para su pueblo.

PADRE IGNACIO PÉREZ DEL VISO - SACERDOTE JESUITA EXPERTO EN ECUMENISMO

“La reunificación de los creyentes en Jesús no es una utopía”

1) El aporte de la Reforma se suma a los de los católicos, aunque en su momento pareciera lo contrario. El decreto sobre la “Justificación”, del Concilio de Trento, recoge lo esencial de la posición luterana, como se ve en el acuerdo firmado en 1999. Cuando san Ignacio de Loyola funda la Compañía de Jesús, establece en la Fórmula que esta institución se orienta a la propagación de la fe, por medio de predicaciones, ejercicios espirituales, la educación de los pobres, la consolación de los afligidos, etc. En síntesis, no cae en el ritualismo y en las prácticas externas, lo que también procuró Martín Lutero.

El cisma se podría haber evitado cuando Melanchthon, figura central del movimiento luterano, presentó la Confesión de Augsburgo, en la Dieta Imperial del año 1530, en base a las coincidencias. Pensaba que el texto sería aceptado por los representantes católicos pero éstos respondieron con excesiva dureza y se perdió así una gran oportunidad.

2) El Papa Francisco ponderó la actitud de Lutero de acercar la Biblia a los fieles. Lutero reaccionó contra la “tradición” de los comentaristas, porque él aceptaba la auténtica tradición, la que proviene de los apóstoles. El papado de aquella época dejaba mucho que desear. Si Lutero viviera hoy, no diría que el Papa es el Anticristo. Uno de los frutos del Concilio de Trento fue que se comenzó a elegir papas más respetables, piadosos e instruidos.

3) No considero que la reunificación del cristianismo sea una utopía. Lo que nos une, es mucho más que lo que nos separa. Pienso que el camino a seguir es uno que se dio en la Iglesia tantas veces. Los temas que nos separan deberían ser considerados en estado de maduración. Los diálogos entre los teólogos así como la fraternidad entre los fieles, nos permiten avanzar hacia la unidad. Pero durante este proceso no dejemos de comulgar juntos, lo que ya se ha comenzado a practicar, en parte, con los Ortodoxos de la Iglesia de Oriente.