Miércoles 14.11.2018

alusión a la crisis de abusos en la iglesia

El Papa: "El Gran Acusador anda suelto y la tiene con los obispos"

"Es cierto, todos los obispos somos pecadores. Pero (el diablo) busca que se vea para escandalizar a la gente". Lo dijo Francisco en la homilía de su misa matutina. Advirtió que el antídoto de los prelados es la oración y la cercanía con el pueblo.
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"En estos tiempos parece que el Gran Acusador (el diablo) la tiene con los obispos para crear escándalo", dijo este martes el Papa Francisco durante la homilía en la Casa de Santa Marta del Vaticano

Tomando como partida de la lectura diaria el Evangelio de San Lucas el pontífice destacó que los obispos deben recordar tres aspectos fundamentales: su fuerza radica en ser hombres de oración, tener la humildad de saberse elegidos por Dios y permanecer cercanos al pueblo.

En el pasaje propuesto en la liturgia, Jesús pasa la noche rogando y luego escoge a los doce apóstoles, que son "los primeros obispos" y allí desciende al llano junto al pueblo que viene a escucharlo y ser curado de enfermedades, señaló, según el sitio de la Santa Sede, Vatican News.

El primer aspecto fundamental sobre el cual se detuvo el Papa fue el de ser hombres de plegaria. La oración es en efecto "la consolación que un obispo tiene en los malos momentos", notó, por lo que hay que saber que "en este momento Jesús reza por mí", "reza por todos los obispos".

En esta convicción el obispo encuentra esta "consolación" y la fuerza que lo lleva a su vez a rogar por sí mismo y por el pueblo de Dios. Esta es su primera tarea.

Que el obispo sea un hombre de plegaria lo confirma también San Pedro cuando dice: "Para nosotros la oración y el anuncio de la Palabra". No dice: "Para nosotros, la organización de los planes pastorales...", recordó Francisco.

El segundo aspecto es que es Jesús el que elige a los doce apóstoles y el obispo fiel sabe que no eligió él sino que fue elegido.

"El obispo que ama Jesús no es un trepador que lleva adelante su vocación como si fuera un cargo, mirando cada vez alguna otra posibilidad de avanzar y subir. No, el obispo se siente elegido y tiene la certeza de ser elegido" y esto lo lleva al diálogo con el Señor y en consecuencia a la humildad, explicó Jorge Mario Bergoglio.

Por último, como Jesús en la lectura del día, el obispo está llamado a estar cerca del pueblo y a no alejarse, añadió.

"El obispo no permanece distante del pueblo, no tiene actitudes que lo lleven a estar lejos del pueblo; el obispo toca al pueblo y se deja tocar por el pueblo. No va a buscar refugio entre los poderosos, en la élite, no. Son las élites las que critican al obispo, mientras que el pueblo tiene una actitud de amor hacia el obispo y esta unción especial lo confirma en la vocación", afirmó.

"Esto hace bien recordarlo en estos tiempos en los que parece que el Gran Acusador (el diablo) se desató y la tiene con los obispos. Busca develar pecados, que se vean, para escandalizar al pueblo", agregó.

"El Gran Acusador que, como él mismo le dice a Dios en el primer capítulo del Libro de Job, 'da vueltas por el mundo buscando cómo acusar'", recordó Bergoglio citando el Antiguo Testamento.

"La fuerza del obispo contra el Gran Acusador es la oración, la de Jesús sobre él y la suya propia; y la humildad de sentirse elegido y permanecer cerca del pueblo de Dios, sin ir hacia una vida aristocrática que quita esta unción. Recemos hoy por nuestros obispos: por mí, por los que estuvieron aquí antes y por todos los obispos del mundo", concluyó el Papa.


Fuente: ANSA