Cáritas la había considerado "necesaria"

El Senado aprobó una ley que favorece a vecinos de las villas

La norma establece el Régimen de Integración Socio-Urbana, que permitira a los más pobres acceder a tierra y techo. También suspende desalojos por 4 años y establece que el 25% de las obras de urbanización sea a través de cooperativas de trabajo.
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La Cámara de Senadores convirtió este miércoles en ley un proyecto para declarar de "utilidad pública" y, sujeto a expropiaciones, las tierras en las que se asientan villas de emergencia, asentamientos y otros barrios populares.

El proyecto fue aprobado sin debate y respaldado por 56 votos a favor y cuatro en contra: los dos peronistas de La Pampa y los dos peronistas de Formosa.

Cáritas Argentina había consideró importante que se apruebe esta ley que establece el Régimen de Integración Socio-Urbana y Regularización Dominial (ReNaBaP), que la Cámara de Diputados le dio media sanción por unanimidad.

Este marco legal declara de utilidad pública y sujeta a expropiación las tierras de 4.416 barrios populares identificados en Argentina, reconocidos en el proceso de Relevamiento Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP - Decreto presidencial 358/17).

La organización caritativa de la Iglesia destacó que la iniciativa parlamentaria, de aprobarse, “sentará las bases necesarias para generar procesos de regularización dominial e integración urbana, y muchas personas y familias–especialmente los más empobrecidos– puedan acceder a los derechos básicos de tener tierra y techo”.

“La ley suspende los desalojos por 4 años y establece que el 25% de las obras a realizarse sea a través de cooperativas de trabajo”, recordó en un comunicado.

“Esperamos que el voto por unanimidad de Diputados se repita en Senadores. Que las diferencias políticas o los egoísmo de corto plazo no se pongan por sobre la vida y la dignidad que cada uno se merece”, agregó.

Cáritas concluye el texto con las palabras del papa Francisco pronunciadas el 9 de julio de 2015 en Cochabamba: “el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez”.

Fuente: VR y Cáritas