MUSULMANES

El sentido camino hacia la purificación del alma

Por: Firas Elsayer (Centro Islamico de la Rep Arg)

La adoración de Allah como guía, la aceptación del crecimiento constante y la suavidad en el trato, entre las enseñanzas del Corán para una vida bendita.
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“El alma no podrá volverse piadosa y pura hasta atravesar y padecer tribulaciones y aflicciones. Es lo mismo que el oro, nunca puede ser puro sino después de quitar todos los metales comunes que hay en él”.

Aquellos que son esclavos del momento ven miseria y desdicha, porque solamente ven la pared y la puerta del cuarto cuando deberían ver más allá de las barreras que tienen delante. Por lo tanto en diversos momentos de la vida la crisis antecede al crecimiento y la etapa de estrechez nos permite conocernos mejor descubriendo nuestras habilidades y potencialidades. De igual manera, experimentamos diversas etapas de desarrollo y cambio, algunas de estas expansivas y otras más profundas de desarrollo interior. Ahora bien, lo importante es crecer constantemente en adoración a Dios, permaneciendo nuestro corazón sano a través del monoteísmo puro (Tauhid).
Bukhari menciona en su ‘Sahih’ de Wahab bin Munnabih que le fue dicho: “¿No es `La ilaha illa Allah` (no hay otra divinidad salvo Allah) la llave al Paraíso?” Él dijo: “Por supuesto, sin embargo no hay llave que no tenga dientes, luego si la llave que es llevada tiene dientes, entonces abrirá, de otro modo no abrirá”. Uno puede tener la llave pero no saber cómo usarla, puede tener incluso en su mano el cono- cimiento pero debe obrar para poder alcanzar a activarla.

Para alcanzar la veracidad es necesaria la rectitud y para el conocimiento, la humildad frente al saber. Es necesaria la buena guía para el camino y el criterio para la justicia. El Islam nos enseña entre otros aspectos cómo poder alcanzar esa bendita forma de vivir. Una persona inteligente y hábil transforma las pérdidas en ganancias; mientras que el inepto agra- va sus propios problemas.
El Profeta Muhammad fue obliga- do a abandonar la ciudad de La Meca, pero en lugar de dejar su misión, prefirió continuar en Medina, la ciudad que con asombrosa rapidez se ganó un lugar muy importante en la historia. Cuando alguien está atravesando un mal momento, trata de ver objetivamente el lado positivo. Dice Dios en el Generoso Corán: “Es posible que detestéis algo y sea un bien para vosotros”(2:216). Si alguien te ofrece un limón, toma azúcar y agua y haz una limonada. “Acaso quién responde al afligido cuando le invoca, alivia los pesares y hace que vosotros os sucedáis unos a otros en la Tierra [puede equipararse a quien no es capaz de hacer nada de eso]? Corán 27;62)

Dios es el que salva al que se está ahogando, concede la victoria al oprimido, guía al extraviado, cura al enfermo y brinda alivio al afligido. “Cuando se embarcan [y son azotados por una tempestad] invocan a Allah con sinceridad [reconociendo que solo El debe ser adorado” (Corán 29; 65).

Hay obras, acciones y ciertos meritos que permiten al creyente elevar el alma y continuar en la obediencia gracias a la Guía de Dios. Estas obras le recuerdan al creyente los principios arraigados en su corazón, obras que como trazos van dibujando su vida y cada paso que ejerce hasta alcanzar a su Creador.
El único medio para purificar el corazón y liberarlo de las ansiedades y preocupaciones es tener fe total en Allah, el Señor de todo lo que existe. La fe y la paz que obtiene el ser humano son proporcionales al nivel de su fe, ya sea fuerte o débil, firme o flácida y endeble.
Dice Dios: “Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras” (Corán 16; 97).

Todo lo realizado con suavidad se embellece y todo lo que carece de ella se echa a perder o se estropea. Ciertamente Dios concede a través de la suavidad lo que no concede a través de la rudeza.

Hay ciertas personas cuyas personalidades atraen a todos los que están cerca, quizás porque son queridos por su personalidad, modo amable de ser y hablar, sus buenos modales y sus nobles acciones.

Estas personas benditas tienen una conducta diferente del resto: “No se equipara el obrar bien y el obrar el mal. Si eres maltratado responde con una buena actitud [sabiendo disculpar], y entonces verás que aquel con quien tenias una enemistad se convertirá en tu amigo ferviente”. (Corán 41;34).

El Profeta Muhammad dijo: “Musulmán es la persona cuyas palabras y acciones no causan daño a los demás. Y el creyente es aquel en quien los demás confían, y no temen por su vida ni sus bienes”. Y también dijo: “Allah me ordenó relacionarme con aquellos que me han despreciado, perdonar a los que han cometido injusticias con- migo y darles a quienes han sido mezquinos conmigo”.