El significado de la amistad según las citas de la Biblia

Por: Daniel Goldman

Vínculos. Los amigos se ofrecen ayuda mutua, lealtad, protección y amor, conformando una unión esencial.
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En una época en la que las relaciones y los ensambles se establecen a través de una pantalla, y cuan- do se considera la camaradería como la cantidad de seguidores con los que se cuenta en las redes sociales, lo que de manera paradójica rara vez crea pujantes uniones que fomentan una vida con mayor ética y espiritualidad, sería bueno y sano volver a recapturar el hondo sentido de la palabra “amigo”.

Como todos sabemos, el término “Biblia” proviene del griego y su traducción literal hace referencia al vocablo “libro”. Ya sólo eso resulta una buena introducción para recordar al Rabi Golatchek cuando decía “reconócete en la frase que leíste y que guarda tu corazón, ya que ello será un amigo que te acompañará toda la vida”. Si uno se hace compañero de la Biblia, con apenas hojear sus páginas encontrará ejemplos que enfatizan la idea de ese afecto, como el Eclesiastés (4: 9-10) que enseña: “Dos son mejores que uno. Porque si caen, uno levantará a su compañero; pero ¡ay de aquel que está solo cuando tropieza, porque no tiene otro que le ayude”.

Uno de los vínculos más destacados en la Biblia es el de David y Jonatán, que fue sellado por un voto prometedor de amistad eterna. Según el libro de Samuel (20:42), Jonatán salvó a David de las intenciones asesinas de su padre, el rey Saúl, a pesar de que David era una amenaza para su propia herencia de la realeza. La idea de la amistad en el contexto bíblico es, claramente, mucho más que una simple conexión social. Los amigos se ofrecen ayuda mutua, lealtad, protección, apoyo, amor desinteresado y guía moral. La Biblia da a entender que la amistad, como una de las relaciones primarias en la vida, es una correspondencia que supera muchas veces a la que une a parientes de sangre. Y siguiendo un poco más, para los sabios del Talmud era impensable la vida sin una amable compañía.
Según una famosa historia rabínica, el legendario Joni Hameaguel se quedó dormido debajo de un árbol. Este largo sueño duró setenta años. Cuando despertó, se enfrentó a la desesperación porque no conocía a nadie de la nueva generación de eruditos. Al no hallar ningún amigo, ya que habían fallecido por la edad, Joni oró por su muerte para ser liberarlo de la soledad, clamando crudamente: “O la amistad o la muerte”.

Los exégetas bíblicos tenían una idea definida sobre lo que significa la amistad. El centro de este modelo se define en la búsqueda y encuentro conjunto de la palabra de Dios, ya que la camaradería es un sondeo mutuo de santidad, principalmente a través del estudio de los textos sagrados, lo que los llevó a declarar que si no hay ponderación en intercambiar de manera recíproca conocimientos de Torá, difícilmente pueda considerarse ese vínculo como una intención de amistad. Así lo expresa la cita del Talmud Babilónico (Ta’anit 7a): “He aprendido mucho de mis maestros, pero de mis amigos más que de mis maestros”. Por lo tanto eleva a tu maestro a la categoría de amigo -y al amigo a la de maestro-, porque en la frecuencia de la enseñanza se adquiere ese sentido insondable de aquello que te forma en la existencia.