disertó en un congreso para juezas y fiscales

En su paso por el Vaticano, Gils Carbó defendió su gestión

La procuradora general renunciante destacó el programa Atajos en las villas para facilitar el acceso de los pobres a la Justicia y la creación de equipos contra la trata de personas. Pero no pudo saludar al Papa porque Francisco no asistió al encuentro.
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La renunciante procuradora general Alejandra Gils Carbó aprovechó su paso de esta semana por el Vaticano -donde participó este jueves y viernes de un encuentro de mujeres jueces y fiscales sobre la trata de personas convocada por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales- para destacar aspectos de su gestión. Pero al cierre del encuentro no había podido saludar al Papa Francisco, dado que el pontífice no se hizo presente. 

En su exposición, Gils Carbó subrayó "el fortalecimiento institucional del Ministerio Público nos permitió llegar a sectores que estaban históricamente marginados de la Justicia, llevándoles voz a quienes no tenían voz, que no tenían manera de hacerse oír y de acercarse" y mencionó iniciativas como la creación de equipos especiales interdisciplinarios que ayudan a los fiscales a examinar delitos como la trata de personas.

Especialmente, citó  la creación del programa Atajos, mediante el cual se instalaron oficinas de acceso a la Justicia en barrios pobres. Según la procuradora, fue “central para Atajos el trabajo de la Iglesia Católica, que nos abrió las puertas en territorios donde el Estado no estaba y nos ayudó a gestar la confianza con las comunidades para que se acerquen a esa Justicia que sólo conocían en su faz punitiva".

Paralelamente, la nueva cúpula del Episcopado, que encabeza monseñor Oscar Ojea,  y otros obispos de regiones populosas le envió una carta a las principales autoridades del Senado para que no se cierren los centros Atajo ante el próximo tratamiento en comisión de la modificación de la Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal, que incluye la derogación de ese programa.

“Entendemos que la supresión de dicha área en la ley implica una mala señal para el trabajo realizado y para la institucionalidad obtenida, además del riesgo de dejar en la discrecionalidad la continuidad de dicha política para una futura gestión, dejando a los sectores más desprotegidos frente a la ley”, dicen los obispos.

La carta fue dirigida al presidente alterno del Senado, Federico Pinedo; a los presidentes de Bloque, Miguel Pichetto y Rodolfo Urtubey, y al presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, Pedro Guillermo Ángel Guastavino.

En el cierre del encuentro en el Vaticano, las juezas y fiscales abogaron para que la trata de personas sea considerada delito de lesa humanidad.

Entre las asistentes se contaron más de una veintena de argentinas y la ex procuradora venezolana Luisa Ortega, desplazada por el presidente Nicolás Maduro.



Fuente: Clarín y VR