oración ecuménica con partiarcas en Bari

Francisco: "¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficios!"

Denunció la "gravísima responsabilidad de las naciones más poderosas" en la situación de Jerusalén "cubierta por negras nubes de guerra, ocupación y migración forzada". La paz se conseguirá solo con el apoyo firme de la comunidad internacional, advirtió.
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El Papa Francisco lanzó este sábado un llamamiento para que "quienes tienen poder" trabajen al verdadero servicio de la paz y no al de los propios intereses y clamó: "¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficios ajenos a Oriente Medio!". 

Francisco fue el anfitrión de un acto ecuménico que se extendió todo el día en el puerto de Bari, una ciudad rica en símbolos a orillas del Adriático y considerada un puente entre el este y el occidente. En ella se encuentran las reliquias de San Nicolás, un santo importante en el mundo ortodoxo. 

El pontífice saludó a los patriarcas frente a la basílica de San Nicolás y juntos descendieron a la cripta para orar ante las reliquias y encender una llama por la paz en un símbolo de la unidad de los cristianos. 

En su oración inicial, Francisco dijo que el Medio Oriente representa la fuente del cristianismo, donde se preservan los antiguos ritos y la herencia cristiana y donde "nuestras mismas almas están enraizadas". 

Sin embargo, en los últimos años la región ha sido "cubierta por negras nubes de guerra, violencia y destrucción, ejemplos de ocupación y diversas formas de fundamentalismo, migración forzada y descuido", denunció. 

"¡Basta del beneficio de unos pocos a costa de la piel de muchos! ¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! ¡Basta con el prevalecer de las verdades parciales a costa de las esperanzas de la gente! ¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficios ajenos a Oriente Medio!", exclamó. 

Recordó el drama de la guerra en Siria y destacó que "muchos conflictos han sido fomentados también por formas de fundamentalismo y fanatismo disfrazados de pretextos religiosos". 

Criticó que "no se puede levantar la voz para hablar de paz mientras a escondidas se siguen desenfrenadas carreras de rearme" e hizo notar que ello "es una gravísima responsabilidad que pesa sobre la conciencia de las naciones, especialmente de las más poderosas". 

Francisco dijo sentirse "profundamente angustiado" por la situación en Jerusalén y reiteró su llamamiento para que sea "preservada más allá de las distintas disputas y tensiones, y cuyo statu quo exige que sea respetado de acuerdo con lo deliberado por la Comunidad internacional". 

Asimismo, insistió en que "solo una solución negociada entre israelíes y palestinos, firmemente deseada y favorecida por la Comunidad de naciones, podrá conducir a una paz estable y duradera, y asegurar la coexistencia de dos Estados para dos pueblos". 

En un servicio de oración con evocadores cantos en árabe e himnos católicos, el pontífice dijo que los líderes ortodoxos y católicos desean darle una voz a los que no la tienen. 

"La indiferencia mata, y deseamos elevar nuestra voz en oposición a esta indiferencia asesina", afirmó.
El pontífice había convocado a esta ciudad italiana donde se encuentran las reliquias de San Nicolás, muy venerado por los ortodoxos, a los líderes de las iglesias cristianas de Oriente para una jornada de oración y cercanía. 

Concluyó con una reflexión sobre el "aterrador número" de niños que en Oriente Medio "llora a causa de muertes violentas en sus familias y ve amenazada su tierra natal, a menudo con la única posibilidad de tener que huir". 

"Que la humanidad escuche el grito de los niños, cuya boca proclama la gloria de Dios. Solo secando sus lágrimas el mundo encontrará la dignidad", rogó el Papa. 

Y continuó implorando "que Oriente Medio no sea más un arco de guerra tensado entre los continentes, sino un arca de paz acogedora para los pueblos y los credos".


Fuente: Agencias