Miércoles 14.11.2018

FUE DECLARADA MONUMENTO CULTURAL DE BUENOS AIRES

La catedral armenia celebra sus 80 años con todo su esplendor

Por: María Montero

Construída por los primeros inmigrantes, fue fundamental para la preservación de la identidad comunitaria.
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Como todos los inmigrantes, los primeros armenios que llegaron al país en 1927 buscaron mantener su identidad y costumbres mientras se adaptaban al nuevo país. En la ciudad de Buenos Aires, comenzaron reuniéndose en un salón que alquilaban en la avenida San Juan, que hacía a su vez de sala de oración, club para los mayores y escuela para los niños.

Cuando la comunidad empezó a crecer, vio la necesidad de tener una iglesia y algunas familias financiaron la construcción de la catedral “San Gregorio El Iluminador”, que acaba de festejar sus 80 años.

“Aunque no es la primera iglesia de Buenos Aires -aclara el arzobispo Kis- sag Mouradian, primado de la Iglesia Apostólica Armenia para Argentina y Chile- constituye, sin duda, un símbolo de la ciudad que sobresale en el barrio de Palermo. La otra es Santa Cruz de Varak, en el barrio porteño de Flores, que comparte fecha de inauguración con la de Córdoba, San Kevork, y que cumplieron 90 años”.
El nombre de la catedral obedece al principal santo que consagró su vida al Evangelio, continuando la tarea de San Bartolomé y San Judas Tadeo, primeros evangelizadores y fundadores de la iglesia armenia, que fue la primera en adoptar la cristiandad como religión oficial en el año 301.

San Gregorio El Iluminador ordenó construir la catedral de San Echmiadzín, en Armenia, en el siglo IV, hoy santa sede de la Iglesia Apostólica y fue además su primer patriarca.

Declarada Monumento Cultural de la ciudad de Buenos Aires, la catedral San Gregorio fue diseñada por el arquitecto Israel Arslan según el modelo de arquitectura armenia.

Tiene una gran entrada con escaleras de mármol blanco y adentro, un amplio espacio sin columnas con una cúpula en el centro. Tanto la cúpula como el techo con arcos se apoyan sobre las paredes laterales con columnas de estilo dórico. A la derecha hay un altar donde se puede encender una vela para orar y a la izquierda otro, donde se conserva un relicario con un hueso de San Judas Tadeo.

Al frente está el altar principal, escalonado, con la imagen de la Virgen María con el Niños Jesús en brazos y en sus paredes laterales se pueden apreciar pinturas y cuadros de santos de la Iglesia cristiana. Con motivo de la conmemoración, fue renovada la iluminación exterior de la iglesia destacando, por la noche, su particular belleza arquitectónica.

Además de su valor histórico y religioso, este templo tuvo un rol clave en la preservación de las costumbres, las tradiciones y la lengua, pasando a ser un elemento sustancial de su identidad. “Mantuvo la unión de los armenios con o sin fe -afirma el arzobispo-, porque a partir de ella se crearon numerosas instituciones educativas, culturales y sociales”

Hace dos años la catedral fue incluida en el circuito turístico oficial como representación de la presencia de esa colectividad en Buenos Aires, que ha dejado su impronta sobre todo en una parte del barrio de Palermo, conocida con frecuencia como “pequeña Armenia”.