III ENCUENTRO MUNDIAL DE JÓVENES

La educación para la paz marcó un hito en Buenos Aires

Organizado por Scholas y Ort Mundial, 500 chicos de 15 países ejercitaron la pedagogía de la convivencia.
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El Centro Metropolitano de Diseño fue sede del III Encuentro Mundial de Jóvenes organizado por la fundación pontificia Scholas Occurrentes y la organización educativa judía ORT Mundial que reunió a más de 500 chicos de 15 países, en actividades orientadas hacia la paz y a la fraternidad.

Desde sus diversas culturas, religiones, estratos sociales e idiomas, los estudiantes provenientes de Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Haití, Israel, Italia, México, Mozambique, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Sudáfrica y Argentina aprendieron, a través del arte y el juego, metodologías educativas para aplicar en sus comunidades y renovar la educación recibida.

Este encuentro, en el que participaron jóvenes de entre 14 y 18 años, es el primero que se realiza en Argentina, tras los anteriores en Ciudad del Vaticano, en 2016 y Jerusalén, en 2017, y es un llamado a emprender un camino de educadores, redescubriendo sus pasiones para compartirlas con los demás.

El Papa, impulsor del proyecto Scholas, estuvo presente a través de un mensaje en video, donde les aconsejó no olvidar sus raíces, su identidad y pertenencia. “La identidad necesita del encuentro con el otro y del diálogo que se enriquece mutuamente”, señaló. Y los animó a “mezclar sus lenguajes, abrir sus historias sin renunciar a ellas, dejarse reescribir por el otro, por el diferente, por el desconocido, siendo siempre distintos y, a la vez, siendo siempre cada vez más ustedes mismos”.

Durante cuatro días, además de los trabajos de campo que hacían en las escuelas, recibieron la visita de un grupo de sobrevivientes del Holocausto que compartieron con ellos sus experiencias. También tuvieron la oportunidad de recorrer algunos lugares turísticos de Buenos Aires y participar de un evento folklórico.

Como conclusión, los estudiantes presentaron sus creaciones para contribuir con su testimonio a una educación mundial que vele por el encuentro y la paz. Es decir, que armonice los lenguajes de la cabeza (conocimiento), el corazón (sentimiento) y las manos (obra), que permita unir la técnica con la pasión, la razón con la emoción y la vida con la educación.

El acto de cierre culminó con la tradicional plantación simbólica de un olivo de la paz bendecido por un rabino y un sacerdote y la inauguración del centro comunitario Padre Mugica, primero de Scholas en la Argentina, con fines educativos, recreativos y culturales, en el barrio 31 de Retiro.