ANTE LAS EXIGENCIAS DEL FMI

La Iglesia pide no tocar los fondos para la atención de adicciones

El titular de la Pastoral Social hizo este reclamo en una universidad pública y afirmó que, por el contrario, se necesita incrementar los fondos ante las dificultades que “apremian”. Lamentó que algunos centros de prevención estén cerrados y exigió “no profundizar el descarte”.
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La Iglesia expresó su preocupación por el impacto del narcotráfico en la Argentina, en el marco de una jornada sobre esta problemática en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ).

El obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones SJ, pidió “que no se toque el presupuesto para el trato de adicciones, ya que a la vez necesitamos incrementarlo por las dificultades que nos apremian en este sector”.

“En otro tiempo, trabajábamos con otras iglesias cristianas con los CPI, Centros Preventivos de Iglesia, pero han desaparecido; el gobierno tiene los CPA, Centro de Prevención de Adicciones, pero el de Parque Barón, por ejemplo, está cerrado”, advirtió.

Al describir el accionar de la Iglesia en el ámbito nacional y las obras que lleva a cabo como los Hogares de Cristo, el obispo invitó “a todos los actores de la sociedad a que conozcan nuestros centros barriales, nuestros puntos de escucha, nuestros espacios preventivos que se distribuyen a lo largo y ancho de todo el país, y cada vez son más, y en eso somos testigos del milagro de la vida que se reconstituye cuando es recibida como viene y se acompaña cuerpo a cuerpo”.

“Si realmente queremos ayudar a los más vulnerables, no podemos profundizar el descarte, todos podemos hacer algo”, sostuvo.

Por su parte, el obispo de Merlo-Moreno y delegado episcopal para la Pastoral de la Drogadependencia, monseñor Fernando Maletti, se refirió al proyecto de ley del nuevo Código Penal en relación a la despenalización del consumo de estupefacientes como la marihuana.

“Vemos la buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, es una locura criminalizar la enfermedad, pero intentemos pararnos desde la perspectiva de las familias más vulnerables: sin un buen sistema de salud, sin políticas fuertes de prevención, sin un sistema educativo realmente inclusivo y eficiente, el único encuentro del adicto y su familia que pide ayuda con el Estado es la justicia; despenalizar en estas condiciones es dejar abandonado al adicto”, alertó.

Fuente: VR y Eclesia