Miércoles 24.05.2017

la homilía de su misa matutina

Los sin techo no son parte del paisaje, insistió Francisco

Se preguntó qué hacemos al ver a niños solos que piden en la calle: "Estos son de la etnia que roba, ¿hago así?" Y advirtió que, como el caso del rico Epulón, el corazón puede caer en un camino de corrupción, de difícil salida.
Comparte

El Papa Francisco se preguntó el jueves, en la misa de Santa Marta, "qué sentimos en el corazón cuando vamos por la calle y vemos a los sin techo, vemos a los niños solos que piden limosna".

"No, pero estos son de la etnia que roba... y sigo... ¿hago así?", se preguntó el pontífice.

"Los sin techo -subrayó-, los pobres, los abandonados, también los sin techo bien vestidos, porque no tienen dinero para pagar el alquiler porque no tienen trabajo... ¿qué siento yo?"

"Esto es parte del panorama, del paisaje de una ciudad, como una estatua, la parada del bus, la oficina del correo, y… ¿también los sin techo son parte de la ciudad? Tengan cuidado. Tengamos cuidado. Cuando estas cosas en nuestro corazón suenan como normales -'pero sí, la vida es así, yo como, bebo, para sacarme un poco de sentimiento de culpa doy una ofrenda y sigo adelante'- el camino no va bien", advirtió el Papa.

Francisco se refirió al camino que lleva a la “corrupción”. Así, explicó que “del pecado se puede ir hacia atrás: se pide perdón y el Señor perdona”. Pero contó que al rico Epulón “el corazón lo ha llevado por un camino de muerte hasta el punto de que no se puede volver atrás. Hay un punto, hay un momento, hay un límite del que difícilmente se vuelve atrás: es cuando el pecado se transforma en corrupción”, sentenció.

“Nada es más peligroso que el corazón, y difícilmente se cura. Cuando tú conoces aquel camino de enfermedad, difícilmente te curarás”. Aunque aconsejó rezar: “Pidamos al Señor: ‘Escruta, oh Señor, mi corazón. Mira si mi camino está equivocado, si yo estoy en un camino resbaladizo del pecado a la corrupción’”.


Fuente: Agencias