JUDIOS

Maestro de maestros: El rabino Abraham Skorka

Por: Daniel Goldman

Es uno de los máximos referentes del diálogo interreligioso. Acaba de ser premiado por la fundación Jan Karski.
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Jan Karski fue un célebre académico y diplomático polaco que arriesgó su vida en incontables ocasiones para denunciar al mundo el horror que estaban llevando a cabo los nazis en los campos de concentración y en los guetos judíos. Famoso es el reportaje que le realizó el cineasta francés Claude Lanzmann, en el que Karski se muestra refinado, profundo y convincente. Falleció en el año 2000.
Cada año, la fundación que lleva su nombre, elige una personalidad del mundo de la cultura para ser galardonada por su obra y trayectoria.

Este año ha sido designado para tal honor mi querido amigo, el rabino Abraham Skorka. El rabino Skorka es un ser multifacético. Doctor en química por la UBA, dedicó varios años de su vida a la investigación en el campo de la biofísica en el Centro de Investigaciones Médicas Albert Einstein. Ya en ese tiempo se perfilaba como un distinguido estudioso de la Biblia y el Talmud, siendo que en su adolescencia había ganado el “Concurso de Biblia” que organizaba la AMIA, y que lo habilitó a participar del mismo, a nivel mundial en la ciudad de Jerusalén.

Más adelante, y habiendo concluido sus estudios rabínicos, dividió su día entre la docencia y la vida congregacional. Con el tiempo, Abi (como lo hemos apodado) se transformó en el profesor titular de la cátedra de Talmud y Ley Judía en el Seminario Rabínico Latinoamericano, institución en la que ejerció el rectorado hasta hace pocos meses, siendo hoy el emérito de la entidad educativa.
Su capacidad memorística y su didáctica oratoria lo transformaron en maestro de maestros, ya que sus alumnos sirven como rabinos en las más diversas congregaciones del continente.

El rabino Skorka es un hombre cálido, paciente, querible. Sus congregantes se sienten contenidos en sus consejos y en su palabra desde el púlpito. Los últimos años los ha dedicado a trabajar en el diálogo interreligioso y en pos del encuentro entre los hombres de bien. Ello lo condujo a estrechar una relación inquebrantable con el Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Producto de sus diálogos, el libro “Sobre el cielo y la tierra”, editado por Sudamericana, permitió que los lectores pudiesen acercarse a estos tópicos tan importantes para nuestra época.

A posteriori, por invitación del papa Francisco, con quien siguió profundizando la amistad, y con mi hermano Omar Abboud, recorrieron con un sentido de compromiso la zona del Oriente Medio para brindar el mensaje de paz y armonía. Famosa, emblemática y conmovedora es la fotografía de estas tres personalidades abrazándose frente al Muro de los Lamentos.
La ceremonia de entrega del premio se llevó a cabo la tarde del jueves pasado en la Cancillería Argentina, a sala llena, y en la que amigos y seguidores de la obra del rabino se reunieron para escuchar su palabra.

Al recibirlo dijo: “son muchos los sentimientos que tengo en este momento. Agradezco a Dios que haya multiplicado mis intentos por dejar un mensaje en la vida y para la vida. Que puedan las voces de aquellos que clamamos por un mundo mejor, es decir, un mundo de justicia, seguir multiplicándose. Y que sepamos propiciar la cordura en la realidad humana. Que prime aquello que avizoraron nuestros profetas, de modo tal que se torne prontamente en nuestra realidad”.

El rabino Abraham Skorka es un loable mentor, a quien le deseo que siga marcando la senda de la merced y la concordia, junto a su querida familia y a su ejemplar comunidad, Benei Tikva.