Contra el aborto y sus consecuencias

Manifiesto de la juventud evangélica a favor de las dos vidas

Jóvenes de ACIERA ven con preocupación que se esté debatiendo "la legalización del aborto libre e irrestricto". Sostienen que se expone a la mujer a la experiencia traumática del aborto, legal o ilegal, subsistiendo las causas de su vulnerabilidad.
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La juventud evangélica, dependiente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), se manifestó en contra del aborto y “a favor de las dos vidas en toda su extensión” en un comunicado difundido desde el espacio Pasando la Antorcha.

Los jóvenes afirman que no sólo alzan la voz sino que trabajan “activamente por la vida en todo el territorio nacional, actuando en centros de contención y ayuda social, psicológica y espiritual”.

El movimiento ve con preocupación que “en realidad se está debatiendo la legalización del aborto libre e irrestricto, como derecho sexual reproductivo hasta la semana 14 de gestación y sin límite de edad gestacional en tres 'excepciones' que son convertibles en reglas”, dicen, y denuncian que “no se está debatiendo cómo resolver la problemática del embarazo adolescente y no se está velando por el cuidado integral de los menores de edad que sufren abuso sexual”.

Sostienen que “el aborto es violencia contra el niño por nacer y contra la madre pero también contra toda la sociedad al coartar el nacimiento de las generaciones futuras, desechando y destruyendo en cualquier momento a todo aquel que sea opuesto o incómodo a las ideas o realidades personales”.

Perplejos por la vulnerabilidad de las mujeres, advierten que con la legalización “se la expone al hecho traumático que presupone un aborto -sea legal o ilegal- subsistiendo todas las causas que la llevaron a creer que terminar la vida de su propio hijo era la única salida que tenía”.  Así, “no se busca empoderar a la mujer, sino darle las herramientas para que siga respondiendo a un estado de indefensión aprendida donde la violencia sigue cobrándose la vida de los más inocentes y cosificando a quienes dicen defender”, analizan.


Proponen para evitar el aborto “tratar la causa de base, no la resultante y se trata desde la educación, el esfuerzo, el trabajo y en amor”, porque “cuando se ama la vida siempre habrá un camino para defenderla”.

“Ante situaciones disvaliosas que padece la mujer que iba a ser madre, ante el enorme daño por las circunstancias y consecuencias del aborto, es necesario ser compasivos y proponer la conmutación de cualquier sanción penal a la gestante que vive y manifiesta esas grave situación traumática”, impulsan.
 
Por último, instan a generar conciencia y trabajar sobre la prevención, la contención y la adopción.


Texto completo del manifiesto 
 
Desde Pasando La Antorcha (PLA), un espacio de juventud propiciado por la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), representando a miles de jóvenes de diferentes ámbitos sociales y profesionales nos manifestamos a favor de las dos vidas en toda su extensión. 
 
Por eso desde nuestro lugar, como jóvenes, no solo levantamos nuestra voz, sino que trabajamos activamente por la vida en todo el territorio nacional, actuando en centros de contención y ayuda social, psicológica y espiritual a favor de la vida. 
 
Vemos que en Argentina, en realidad se está debatiendo la legalización del aborto libre e irrestricto, como derecho sexual reproductivo hasta la semana 14 de gestación y sin límite de edad gestacional en tres "excepciones" que son convertibles en reglas. No se está debatiendo como resolver la problemática del embarazo adolescente, se discute como eliminarlo una vez que este ya se produjo. No se está velando por el cuidado integral de los menores de edad que sufren abuso sexual, se propone la supresión del fruto de eso abusos. Afirmando que abortar los niños que son concebidos en un abuso no va a solucionar el problema de la pedofilia ni de las violaciones.
 
Sostenemos que el aborto es violencia contra el niño por nacer y contra la madre. Pero también contra toda la sociedad al coartar el nacimiento de las generaciones futuras, esto es violencia que se manifiesta en despreciar y minimizar al extremo el valor de la vida humana, desechando y destruyendo en cualquier momento a todo aquel que sea opuesto o incómodo a las ideas o realidades personales.

No se prevé la eliminación de las situaciones de vulnerabilidad de la mujer en los distintos ámbitos, sino que se la expone al hecho traumático que presupone un aborto –sea legal o ilegal- subsistiendo todas las causas que la llevaron a creer que terminar la vida de su propio hijo era la única salida que tenía. No se busca empoderar a la mujer, sino darle las herramientas para que siga respondiendo a un estado de indefensión aprendida donde la violencia sigue cobrándose la vida de los más inocentes y cosificando a quienes dicen defender.

Y si incluso los argumentos científicos, jurídicos o filosóficos no alcanzaran, para generar convencimiento, creemos que el sentido común – natural básico y elemental– nos interpela claramente, diciéndonos lo obvio: impedir la vida humana nunca puede ser algo aceptable o justificable.
 
Si queremos solucionar esta problemática social hay que disminuir la tasa de embarazos no deseados, tratar la causa de base, no la resultante y se trata desde la educación, el esfuerzo, el trabajo y en amor, trabajemos juntos en la solución de la causante de base porque cuando se ama y se ama la vida siempre habrá un camino para defenderla.
 
Es necesario crear programas para prevenir los abusos, para enseñar a las familias como proteger a los niños de los abusadores, dar acompañamiento y contención para evitar futuros abusos y crear un sistema para el registro e identificación del ofensor sexual, búsqueda de otras víctimas e investigación por reincidencia.
 
Ante situaciones disvaliosas que padece la mujer que iba a ser madre, ante el enorme daño por las circunstancias y consecuencias del aborto, es necesario ser compasivos y proponer la conmutación de cualquier sanción penal a la gestante que vive y manifiesta esas grave situación traumática.
 
Porque debemos ser parte de las soluciones, con nuestras organizaciones continuaremos y profundizaremos el trabajo social que hacemos de manera voluntaria, reflejando que es de vital importancia la concreción de las propuestas para salvar las dos vidas en todo el país, generando conciencia y trabajando sobre;
 
1) Prevención. Generar una mayor promoción de la Educación Sexual con un rol activo de las familias y desde los valores cristianos, prevenir el abuso sexual infantil, la violencia, las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no planificados mediante métodos no abortivos.
 
2) Contención. Resaltar el compromiso en propuestas como el 0800 Nacional promocionando la contención social a la madre que atraviesa un embarazo no planificado y generando un protocolo de actuación con todos los niveles del Estado;
 
3) Adopción. Trabajar por la modificación de la legislación vigente para agilizar la burocracia judicial y administrativa en pos de un desarrollo familiar.
 
Finalizamos coincidiendo con Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, “Uno debe ser defensor de la vida y no de la muerte, porque sino estamos traicionando los valores.” por todo ello nuestro compromiso es contundente para Salvar a las dos Vidas.