UNA RESPUESTA AL RIESGO DE ABORTAR - Por Virginia Bonard

Mujeres que ayudan a ser madres en la adversidad

Son vecinas de villas de Capital y el GBA que brindan contención en hogares para mujeres con embarazos de riesgo o inesperados creados por los curas villeros. Además, se da asistencia médica y alimentaria.
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“No hablen por nosotras, nosotras somos mujeres pobres que queremos recibir la vida como viene.” Esta frase es contundente. Escucharla de boca de mujeres de humilde condición y absoluta entrega que abrazan a otras mujeres -niñas-madres, jóvenes, o más adultas, con embarazos complejos por múltiples motivos- que llegan a los Hogares de Cristo, o los centros barriales, o capillas o parroquias de sus barrios, sacude.

Ante estas realidades y sus propias vivencias de acompañamiento de la vida pequeña en peligro dentro del vientre materno, los sacerdotes de las Villas de Emergencia de CABA y GBA pensaron en hacer público que estos espacios -donde toda vida tiene lugar y se la espera con alegría- ya existen de hecho e incluso se van a potenciar con el nombre de “Hogares del Abrazo Maternal”.

La presentación ante los medios fue el mes pasado en la parroquia Cristo Obrero de la emblemática Villa 31, en el barrio de Retiro; participaron cinco mujeres referentes de sus barrios del conurbano bonaerense: Mariela Cisneros, Carolina Sánchez, Gladys Ceballes, Marcela Balverdi y Damiana Godoy y los sacerdotes Carlos Morena, Basilicio “Bachi” Britez, José María “Pepe” Di Paola junto a monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para las villas de emergencia en la arquidiócesis porteña.

El documento que difundieron en la ocasión los curas villeros no deja lugar a dudas. En uno de sus párrafos indica: “Queremos hacer notar, una vez más, que este compromiso y valoración de la vida lo hemos aprendido del mismo Evangelio y de las mujeres pobres con las que compartimos nuestra vida y trabajo. Muchas veces son madres de sus hijos y de los del pasillo. Sí, en momentos en que tantos y tantas hablan por los pobres mostrando su ‘preocupación’ por ellos, nuestras comunidades quieren hacer nuevamente visible que las mujeres de nuestros barrios eligen la vida, la vida del niño o niña que vendrá y la de la mujer que lo lleva en su vientre, incluso cuando muchas veces deben hacerlo solas sin un hombre que se haga cargo de su propia paternidad y totalmente ausente o en grandes dificultades. Por esto  las mujeres serán las grandes protagonistas de esta propuesta: como sujetos de derechos que no solo reciben contención y cuidados, sino que también lo brindan a sus pares. Sí, las mismas mujeres de nuestras comunidades llevarán adelante los centros”.

En tiempos en los que el aborto transversaliza conversaciones y actitudes, el país asiste a esta expresión propositiva nacida en cuna pobre para los pobres, con la fuerza imparable de la decisión de vivir y sobrevivir en ambientes -en apariencia- adversos. “Este trabajo ya se viene haciendo, hay continuidad, no hay novedad, hoy se hace público, pero se viene acompañando a las mamás en riesgo muy silenciosamente. (..) En muchos casos, las que estamos al frente de estas mujeres en situaciones tan complicadas somos mujeres que en algún momento también padecimos las mismas situaciones que ellas”, dijo Carolina Sánchez, de la parroquia Don Bosco, en Villa Itatí, que presta servicio en el Hogar de Cristo y Centro de Noche para Chicas de la diócesis de Quilmes.

Los “Hogares del Abrazo Maternal” responden a esa cultura del encuentro que pregonara el cardenal Jorge Bergoglio en Buenos Aires -que ya es consigna global en su papado- y que anida en los corazones que despliegan maternaje práctico y contenedor. La ayuda médica y psicológica, el sostén para continuar los estudios primarios y secundarios, conseguir un trabajo tanto para la mamá embarazada como para el papá que en muchos casos se hace presente y se encuentra también en situación vulnerable, la asistencia alimentaria y legal son aspectos que se abordan muy puntualmente en estos hogares que sorprendieron a muchos por su genuina respuesta frente a los que promueven la legalización del aborto.

Consultados referentes de diversos ámbitos y provincias de nuestro país, la conclusión es pareja: en la capital la ola verde se hace sentir claramente; en el interior hay un gran grito celeste que, siendo representativo de las mayorías locales, pugna por obtener espacios en los medios masivos de comunicación. En la misma línea, los “Hogares del Abrazo Maternal” son respuestas desde lo fáctico, y no desde lo meramente discursivo. “Hay dos palabras importantes: indiferencia y dar. La indiferencia hiere; dar reconforta y es maravilloso. Nuestra propuesta no es una campaña en contra de la ley de aborto: es una propuesta de vida”, explicaba Mariela Cisneros, catequista en la Capilla Nuestra Señora de Itatí del Barrio Don Orione de diócesis de Lomas de Zamora.

Muchas son las diócesis que están trabajando en esta propuesta. El padre “Bachi”, de la diócesis de San Justo, precisó que los hogares están en marcha “en Villa Palito, en el barrio 17 de Marzo y Colonia Mi Esperanza (Isidro Casanova)” y que los van a atender “mujeres que tuvieron muchos hijos o superaron abortos”. En tanto que el próximo 22 se abrirá en la Manzana 3, Casa 8, Capilla de Caacupé de la Villa 31, el Hogar del Abrazo Maternal “Padre Carlos Mugica”. Sobre esto decía a Valores Religiosos el padre Guillermo “Willy” Torre, párroco de la parroquia Cristo Obrero de la Villa 31: “Se trata de dar acompañamiento integral a todas las embarazadas que lo necesiten. Es una alegría poder concretarlo porque se empezaron a abrir puertas, cae gente que quiere ayudar, del barrio y de otros lados, gente que te llama, que lo vio y quiere hacer algo concreto, van surgiendo aportes, se crean compromisos genuinos. En el barrio también están contentos tanto jóvenes como gente más grande: sienten que es una respuesta que faltaba, que está bueno que exista y funcione más allá de lo que suceda el 8 de agosto”. Las mujeres que están organizando este hogar son Melchora y Silvia, ambas paraguayas, que le ponen la calidez característica de esa comunidad cuando se pone en marcha.

Gladys Ceballes, 47 años, terminando en esta etapa de su vida sus estudios secundarios con un orgullo a flor de piel, compartía sus impresiones: “Esto nos va a reforzar y vamos a poder tener un lugar fijo para poder ayudar y acompañar a las mamás porque creemos en la vida y sabemos que la vida en camino es una esperanza”. Gladys es colaboradora del padre Pepe en Villa La Carcova de José León Súárez, diócesis de San Martín.

Nos quedamos con un mensaje esperanzador, el de Damiana Godoy, catequista capilla San Roque González y Compañeros Mártires en Villa Palito, diócesis de San Justo: “Le decimos al mundo que sí amamos la vida, respetamos la vida y queremos cuidar la vida. Por eso estamos acá”.

Y pase lo que pase hoy en el Congreso, los “Hogares del Abrazo Materno” van a seguir abrazando.