Tras la frustrada reforma previsional

Nicaragua: comenzó el "Diálogo nacional", con la Iglesia de testigo

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y su esposa, presidieron el inicio de la instalación de las negociaciones que buscan resolver la crisis. La Conferencia Episcopal actúa como coordinadora del espacio con estudiantes, empresas y sociedad civil.
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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, presidieron el inicio de la instalación de un "diálogo nacional" que busca resolver la crisis política que vive el país y que ha dejado como a más de 60 personas muertas.

Murillo, que también es vocera del gobierno, anunció que ambos comparecerán al inicio del diálogo en el que la Conferencia Episcopal será coordinadora y testigo.

En la mesa del diálogo nacional participarán el gobierno, estudiantes y representantes tanto de la sociedad civil como del sector privado.

Mientras Murillo brindaba sus declaraciones se registraron fuertes actos de represión en los municipios de Matagalpa y Juigalpa, en el norte y centro del país, con saldos de más de 40 heridos, según organismos de derechos humanos.

Monseñor Róger García, párroco de la Iglesia Molaguina en el municipio de Matagalpa, resultó herido de un brazo al integrarse a otros sacerdotes e interponerse entre ambos bandos para intentar detener la violencia.

El sacerdote García "está fuera de peligro, no está herido de gravedad", informó la Diócesis de Matagalpa en su cuenta de Facebook.

Los ataques se dan en la víspera de una visita "In loco" de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con la anuencia del gobierno de Ortega.

Murillo reiteró la participación del gobierno en el diálogo y la necesidad de acudir con buena voluntad. "Este evento histórico con toda seguridad, va a trabajar por la paz decididamente en nuestro país", señaló la vocera, que no especificó si Ortega asistirá de forma permanente a estas negociaciones.

A pesar de que el diálogo es visto por todos los sectores como la única solución para poner fin a la crisis en el país, su anuncio no ha puesto fin a los saqueos, enfrentamientos, y los bloqueos en las carreteras de Nicaragua.

La Unión Europea, emitió un comunicado en el que aplaudió la instalación del diálogo, pero hizo también un llamado para el cese a la represión de la policía y los paramilitares del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional.

"Para que el diálogo pueda desarrollarse pacíficamente, y para garantizar la seguridad de los participantes, la policía debe evitar el uso excesivo de la fuerza y los grupos armados deben ser controlados", indicó el comunicado.

Esta semana se cumple un mes de crisis como producto de las multitudinarias manifestaciones a favor y en contra de Ortega, que iniciaron con protestas en contra de unas reformas a la seguridad social y que continuaron debido a las víctimas mortales de los actos represivos.


Fuente: AFP, EFE