el papa canonizó al obispo salvadoreño

Romero: Arzobispo denuncia que cardenales lo amenazaron

Vincenzo Paglia, promotor de la causa de canonización de Oscar Romero, aseguró que las presiones más fuertes para que no prospere vinieron "de adentro de la Iglesia y de la Curia". Y que antes de la asunción de Bergoglio era impensable que llegue a santo.
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El postulador de la causa de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, el italiano Vincenzo Paglia, aseguró que sufrió "amenazas de cardenales" por impulsar la figura del obispo salvadoreño que será declarado santo este domingo por el Papa Francisco y reconoció que tuvo "muchos obstáculos desde dentro de la Iglesia" en el proceso.

"Los obstáculos para la canonización de monseñor Romero han sido muchos, pero los más fuertes han venido desde adentro de la propia Iglesia y de la Curia romana. Incluso he recibido amenazas de cardenales para que dejara su causa", aseguró Paglia en diálogo con Télam en Roma, a horas de que el obispo salvadoreño asesinado en 1980 sea elevado a los altares junto al Papa Pablo VI y otros cuatro beatos.

Paglia, impulsor de la causa del que denomina "el primer mártir del Concilio Vaticano II", consideró además que "era imposible pensar que Romero pudiera convertirse en santo antes de la elección de Jorge Bergoglio como el Papa Francisco el 13 de marzo de 2013".

"La primera señal la tuve el mismo día de su entronización, el 19 de marzo de ese año. Hablamos y noté su decisión de avanzar con la causa de Romero", agregó Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano, en una entrevista antes de la presentación que hará el sábado para medios de prensa en el Vaticano.

"Muchas voces desde la Iglesia sostenían que Romero había sido asesinado por sus ideas políticas y no por la fe. Pero lo que le sucedió a él fue una clara presión contra la Iglesia de esa época", agregó Paglia, recordando que Romero fue beatificado tras ser declarado mártir por el Papa Francisco, quien consideró que el salvadoreño fue asesinado "in odium fidei" (por odio a la fe), una figura similar a la que se usó para declarar beato al argentino Enrique Angelleli.

"La Iglesia abandonó a Romero muchos años. Ese fue su primer martirio. Ya en 1981 Juan Pablo II me dijo que teníamos que reivindicarlo a Romero, que había sido apropiado por la izquierda latinoamericana", apuntó Paglia.

En ese sentido, destacó la línea que hay entre ese gesto del ahora santo polaco, la decisión del Papa emérito Benedicto XVI de "desbloquear la causa" en 2012 y la determinante convicción de Francisco de impulsar su canonización, prevista "tras años y años de lucha" para este domingo a las 10 de Roma (5 de Argentina) en la Plaza San Pedro, en el marco del Sínodo de Obispos dedicado a la juventud.

En ese marco, el monseñor italiano destacó que la canonización del obispo salvadoreño sea el mismo día que la del Papa Pablo VI: "Esto subraya las líneas que los unieron a ambos. Pablo VI celebró el Concilio Vaticano II, Romero lo vivió y lo llevó a la práctica", planteó.

El nombre de los dos próximos santos está ligado desde hace más de 40 años: Romero fue nominado Arzobispo de San Salvador por el Papa Pablo VI en 1977.

En marzo pasado, Francisco decretó las canonizaciones de Romero y del beato Giovanni Battista Montini, que con el nombre de Pablo VI fue el pontífice 262 de la Iglesia católica. 

Monseñor Óscar Romero, muy popular en América Latina y llamado "la voz de los sin voz" por su consagración a los más desfavorecidos, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un comando de ultraderecha, al comienzo de la guerra civil en El Salvador.

Romero (Ciudad Barrios, 15 de agosto de 1917 - San Salvador, 24 de marzo de 1980) fue beatificado en su país natal el 23 de mayo de 2015 en una masiva ceremonia que encabezó el cardenal Angelo Amato como delegado papal.

Fuente: Télam