UNA PELÍCULA DEL DIRECTOR DE “LA MISIÓN”

San Josemaría en pantalla gigante

Por: José María Poirier *

Filmada en España y la Argentina, el largometraje de Roland Joffré -que se estrenará en setiembre en Europa- incursiona en la Guerra Civil Española y la vida en aquellos años del fundador del Opus Dei.
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La película There be Dragons (Allí hay dragones) es una coproducción de los Estados Unidos, España y la Argentina que se estrenará próximamente en varios países. Ambientada durante los años de la Guerra Civil Española, presenta la figura del sacerdote Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y proclamado santo por Juan Pablo II en 2002. La obra, filmada en nuestro país (Sierra de la Ventana, Luján, otras localidades bonaerenses y en el porteñísimo barrio de San Telmo) y en el sur de España, está dirigida por el inglés Roland Joffré, recordado realizador de La Misión y Los gritos del silencio.
La polémica, ya instalada desde el año pasado cuando comenzaba el rodaje, es inevitable: años de sangrientas luchas en la Península, feroces enfrentamientos entre nacionales y republicanos, la Iglesia mayoritariamente a favor del general Francisco Franco, los debates que suscita la poderosa asociación católica Opus Dei (Obra de Dios), sus numerosos contactos en el mundo político y económico, y la misma severa personalidad de su fundador.
En una entrevista realizada por este diario, Joffré aclaraba: “Las opiniones que la gente tiene sobre el Opus Dei son tan polémicas como las que tiene sobre los jesuitas, el marxismo, el fascismo o el fútbol … están basadas en prejuicios,   a mí no me interesa hacer una película sobre prejuicios”. Por otra
parte, el director señaló que le había resultado atractiva la propuesta de la santidad en la vida cotidiana, tal como predicaba Escrivá. Y remató: “Me gusta la idea de que cualquier ser humano pueda ser santo … es una visión hermosa de la vida”.
La figura de Escrivá de Balaguer, tan discutida siempre, mereció al mismo tiempo reconocimientos muy significativos dentro y fuera de la Iglesia. El  intelectual francés André Frossard (autor del estupendo libro “Dios existe. Yo me encontré con Él”) decía que todo en la manera de ser de monseñor Escrivá “provenía de la oración, de ese diálogo permanente que mantenía con Dios”. Y el psiquiatra vienés Viktor Frankl, creador de la escuela de logoterapia: “Lo que más me llamó la atención de su personalidad fue la refrescante serenidad que emanaba de él y que envolvía toda la conversación”.
La película no pretende ser una suerte de respuesta a “El código Da Vinci”, donde el Opus Dei queda bastante mal parado, sino una historia que parte de la búsqueda de información de un periodista británico cuando canonizan a Escrivá. La anécdota se sirve de la amistad que su padre, con quien está distanciado, había mantenido con el religioso español. La narración se remonta a los años en que, durante el conf licto civil, Escrivá atraviesa los Pirineos hacia Francia. Por otra parte, se cruza con la experiencia de una joven húngara que va a España para unirse a las fuerzas republicanas.
El actor Charlie Cox (Stardust, Casanova) encarna al religioso nacido en Huesca. Trabajan también Geraldine Chaplin, Wes Bentley (Belleza americana), el brasileño Rodrigo Santoro (Leonera), la española Belén Rueda (El orfanato) y los argentinos Boy Olmi y Lito Cruz. Un film que empezó a dar mucho que hablar ya antes de su estreno.
*Director de la revista Criterio.