había sido apartado de la parroquia

Se entregó a la Justicia Carlos José, el cura acusado de abusos

Era buscado desde el jueves. La fiscal de San Martín había pedido su detención luego de las denuncias de varias víctimas.
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El sacerdote Carlos José se entregó a la Justicia y quedó detenido luego del pedido de detención de la fiscal de San Martín, Mariana Piwarczuk, por tener "pruebas evidentes" de pedofilia luego de la denuncia realizada por dos jóvenes que contaron lo que sufrieron en un colegio de Caseros. El pedido de detención fue aceptado por el juez Mariano Porto, que anoche había ordenado la captura y detención del sacerdote.

El sacerdote había renunciado en las últimas horas al ejercicio religioso porque quería "formar una familia", así lo informó el jueves por la tarde el obispado de San Martín, aunque fuentes de el Vaticano sostuvieron que tal presentación no impide un juicio canónico.

"El padre José renunció el 26 de junio porque quería formar una familia, así que es imposible que podamos abrir un proceso canónico porque él ya no es más cura, no tiene una relación formal con la Iglesia: por eso, el procedimiento se llama renuncia y suspensión", aseguró el vicario de San Martín, Eduardo González, a Télam.

Sin embargo, fuentes del Vaticano precisaron que la presentación del sacerdote no tiene ninguna validez y tampoco impide el inicio de un juicio canónico.

El pasado 6 de abril José fue acusado ante la justicia por dos casos de abuso sexual cuando se desempeñaba en el colegio San Francisco Javier, de Caseros.

En uno de los casos, Mailin, cuyo calvario comenzó cuando tenía diez años, denunció que José la abusaba en un sótano y la obligaba a sentarse en sus rodillas cuando se confesaba para tocarle las partes íntimas.

Desde el colegio San Francisco Javier señalaron que para "cualquier información hay que remitirse al Obispado de San Martin", donde sin embargo se negaron a brindar declaraciones respecto del caso del sacerdote.

José está acusado "abuso simple y gravemente ultrajante", delito que tiene una pena mínima de 8 años de prisión.

"Todo abuso es un delito", dijo González, quien aseguró que con la denuncia en la justicia civil lo que se busca es resguardar "el supremo bien del niño sobre todas las cosas. Es fundamental porque los chicos no mienten".

El vicario recordó que José fue apartado de sus tareas como sacerdote al frente de la parroquia siguiendo "en principio el protocolo que señala (el Papa) Francisco".

Fuente: Télam