El avance del narcotráfico

Solidaridad de Justicia y Paz con los sacerdotes amenzados

La comisión lo hizo ante la situación del párroco de Moreno, que esta semana se anunció que será trasladado a otra diócesis. "Nos solidarizamos con quienes sufren amenazas por su valiente oposición al mal", dice. Y subraya que no es un caso aislado.
Comparte

La Comisión Nacional Justicia y Paz (CNJyP) se unió al clamor de la diócesis de Merlo-Moreno que traslado al presbítero Eduardo Farrell de su destino pastoral, a fin de resguardar su integridad física, tras haber recibido amenazas e intimidaciones de grupos vinculados al narcotráfico.

El organismo dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina, que preside Emilio Inzaurraga e integran mayormente laicos, expresó su solidaridad “con las personas que sufren amenazas por su valiente oposición al mal y nos abrazamos a quienes honesta y desinteresadamente buscan la superación de los males en nuestra sociedad”.

Tras asegurar que “también en otros lugares del país se viven situaciones similares aunque muchas no se den a conocer por miedo a las consecuencias de la denuncia”, destacó: “La voz de la diócesis de Merlo-Moreno es valiente y profética, porque ni la indiferencia ni el temor cierran los ojos o acallan las palabras ante la injusticia”.

“Gracias a Dios, no es una voz solitaria. Tanto la Iglesia como distintos actores de la sociedad civil y del propio Estado, vienen insistiendo en un sinceramiento de lo que nos sucede. Se podría hacer una larga enumeración de males: la naturalización de la violencia, los estragos de las adicciones, el narcotráfico, la corrupción, los abusos de poder, las injusticias que padecen especialmente los que menos tienen”, detalló en un comunicado.

La CNJyP sostuvo que “enumerar los males que nos aquejan puede ayudarnos a tomar conciencia de nuestra realidad. Sería altamente perjudicial si matara la esperanza, si adormeciera, si anestesiara el hambre y sed de superación naturalizando situaciones”.

“No podemos rehuir responsabilidades, menos aun quienes son responsables de la seguridad y del cuidado de todos. La expresión ‘es lo que hay’ que a veces utilizamos debería modificarse por ‘otro país mejor, otra sociedad mejor, otra forma de vida más digna son posibles’ y comprometernos para realizarlo”, sugirió.

“Pedimos al Señor de la Historia que alimente la esperanza y nos ayude a profundizar nuestro compromiso de trabajar por la paz y la justicia”, concluyó.


Texto del comunicado

En el día de ayer se conoció un comunicado firmado por Mons. Maletti, obispo de Merlo-Moreno, Mons. Miñarro, Obispo Auxiliar y el P. Sáenz, Vicario General de la diócesis, anunciando el obligado traslado del P. Eduardo Farrell, hasta ahora Párroco del Sagrado Corazón de Cuartel V – Moreno. La razón: resguardar su integridad física debido a las amenazas e intimidaciones de que era objeto desde hace algún tiempo.

La situación del P. Farrell no es un caso aislado. El comunicado de la diócesis denuncia que en Merlo-Moreno “en los últimos tiempos numerosas personas, creyentes o no, militantes de Iglesia o no, han recibido claras señales de que su accionar y su prédica significaban una molestia para los sectores que se desenvuelven al margen de la ley”.

También en otros lugares del país se viven situaciones similares aunque muchas no se den a conocer por miedo a las consecuencias de la denuncia. La voz de la diócesis de Merlo-Moreno es valiente y profética, porque ni la indiferencia ni el temor cierran los ojos o acallan las palabras ante la injusticia.

Gracias a Dios, no es una voz solitaria. Tanto la Iglesia como distintos actores de la sociedad civil y del propio Estado, vienen insistiendo en un sinceramiento de lo que nos sucede. Se podría hacer una larga enumeración de males: la naturalización de la violencia, los estragos de las adicciones, el narcotráfico, la corrupción, los abusos de poder, las injusticias que padecen especialmente los que menos tienen.

Enumerar los males que nos aquejan puede ayudarnos a tomar conciencia de nuestra realidad. Sería altamente perjudicial si matara la esperanza, si adormeciera, si anestesiara el hambre y sed de superación naturalizando situaciones. No podemos rehuir responsabilidades, menos aun quienes son responsables de la seguridad y del cuidado de todos. La expresión “es lo que hay” que a veces utilizamos debería modificarse por “otro país mejor, otra sociedad mejor, otra forma de vida más digna son posibles” y comprometernos para realizarlo.

Desde la Comisión Nacional Justicia y Paz nos unimos al clamor de la Diócesis de Merlo-Moreno, nos solidarizamos con las personas que sufren amenazas por su valiente oposición al mal y nos abrazamos a quienes honesta y desinteresadamente buscan la superación de los males en nuestra sociedad.

Pedimos al Señor de la Historia que alimente la esperanza y nos ayude a profundizar nuestro compromiso de trabajar por la paz y la justicia.


Fuente: AICA