INTENTO DE DAÑAR EL VIAJE

Un acusador muy desacreditado, pero que logró causar revuelo

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En el marco del delicado viaje del Papa a Irlanda, la difusión justo en el comienzo de la multitudinaria misa de cierre del Encuentro Mundial de las Familias de una explosiva carta de un ex Nuncio (embajador del Vaticano) en los Estados Unidos en la que acusaba a Francisco de encubrir a un cardenal norteamericano abusador ya retirado, Theodore Mc Carrik, y le pedía por ello su renuncia, fue considerada parte de una ofensiva ultraconservadora contra el pontífice. Por lo pronto, su autor era el desacreditado arzobispo Carlo María Viganó, quien como funcionario del Vaticano tuvo peleas internas y efectuó denuncias de supuestas corrupciones que formaron parte del Vatileaks I, la fuga de documentos de la Santa Sede. Benedicto XVI lo sacó del medio en 2011: lo envió a la Nunciatura en Washington. Viganó intentó resistir el traslado y llegó a decir que debía quedarse en Italia para cuidar a un hermano enfermo, pero este aclaró que hacía años que no se hablaban y hasta que estaban en juicio por una millonaria herencia. En 2016 Francisco -quién se disgustó con él por una trastada que le hizo en su viaje a EE.UU.- lo jubiló en 2016 por llegar a la edad límite de 75 años. Viganó -que dicen que nunca digirió no ser cardenal- es cercano al grupo de cardenales que cuestionan la apertura de Francisco. En cuanto a su carta -en la que también acusa a funcionarios de los dos pontificados anteriores-, el prestigioso vaticanista Andrea Tornielli dice que ”está llena de inconsistencias”. Y que calla que, en un hecho sin precedentes, Francisco echó a Mc Carrik del colegio de cardenales.