Miércoles 14.11.2018

DIPLOMATURA EN PASTORAL EDUCATIVA

Una respuesta frente al desafío de educar en la fe

Por: María Montero

Capacitan a sacerdotes, religiosas y docentes para que lo religioso no esté disociado de la vida diaria de los alumnos.
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Desde hace unos meses se plantea en algunos sectores la necesidad de que lo religioso permanezca en el ámbito privado, marcando una clara división con otras áreas como la educación, la política, la salud, la economía y la cultura. Otros, en cambio, consideran que los seres humanos combinan dimensiones físicas, psíquicas y espirituales y que, por lo tanto, todo su accionar debe estar impregnado de valores trascendentes que le permitan un verdadero desarrollo personal y una transformación social. Es decir, que sólo quienes viven el amor como estilo de vida, el diálogo como único camino de consenso y la responsabilidad en las acciones personales como forma de
buscar el bienestar del otro, son capaces de modificar la sociedad.

Estos valores que nacen en la familia se despliegan luego con la educación, y para las escuelas católicas es un desafío que atraviesa todas las instancias, desde las asignaturas curriculares hasta el modo de vinculación.

“Hoy podemos ver que en nuestras aulas se enseña por un lado la doctrina cristiana y, junto a ella, el resto de las materias, cuando en realidad lo que nos compete como escuela católica es que las disciplinas se vean transversalizadas por el Evangelio, que se busquen los caminos adecuados para que nuestros alumnos no sientan ni piensen que la realidad, su vida cotidiana, va por un lado, y de manera separada se encuentra la Palabra de Dios, sus dones y enseñanzas”, describe Laura Lorenzo, maestra de nivel inicial, licenciada en Ciencias de la Educación y parte del equipo de conducción del Instituto Cristo Maestro, del barrio porteño de Floresta. Por eso, considera necesaria una formación especial en pastoral educativa que abarque tanto la instancia formal como no formal.

Hace unos años, el Departamento de Educación del CELAM, a través del CebitepAL (Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe) creó la Diplomatura de Pastoral Educativa que se realiza desde Costa Rica para la región de América Central, México y Caribe; y desde Argentina, para todo el Cono Sur. Coordinado por la Jurec (Junta Regional de Educación Católica) y la Vicaría de Educación del arzobispado de Buenos Aires, se dicta a distancia en la Universidad de San Isidro, con una semana presencial obligatoria.

Está destinado a directivos, educadores, responsables de educación católica, sacerdotes, religiosos, religiosas, profesores de religión y catequistas escolares, con capacitaciones en la generación y acompañamiento de la evangelización desde la educación. Patricia Pastorino, coordinadora de proyectos pastorales y pedagógicos de la Vicaría, considera que la diplomatura abarca tres aspectos fundamentales: “Por un lado, se plantea cómo superar el individualismo, cada vez más arraigado en la sociedad, desde una propuesta comunitaria de la fe, a través de campamentos, convivencias, misiones, con el fin de buscar una sociedad mejor. Otro, es el trabajo con los directivos y docentes para que se sientan ellos mismos agentes pastorales con el testimonio de sus vidas. Y por último, el tratar de impregnar todas las áreas educativas con el mensaje evangélico”. Lorenzo, que obtuvo su título este año, afirma además que “la modalidad de estudio a distancia permite la participación de educadores de distintas regiones para compartir y debatir propuestas, con la riqueza que eso conlleva. Mientras que la semana de cursada presencial resulta una experiencia de intercambio cultural y encuentro con Dios de una manera comunitaria y fraternal”.

La aprobación de la diplomatura consiste en la entrega de un proyecto pastoral sobre alguna de las temáticas. La Vicaría, por su parte, acompaña luego a sus escuelas en el seguimiento del desarrollo, que posibilita hacer red con otras que tengan las mismas necesidades.