Crónica de una jornada con señales políticas

Venezuela: Rechazo a la violencia política y solución a la "grave crisis"

Lo dijo Francisco en Cartagena de Indias, en su último día de viaje apostólico a Colombia. Durante el Ángelus, expresó que la situación en la nación bolivariana "afecta a todos, y especialmente a los más desfavorecidos". Escribe Sergio Rubin.
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Sergio Rubin

La cercanía del papa Francisco con motivo de su viaje a Colombia había suscitado grandes expectativas acerca de qué palabras o gestos podía tener respecto de la convulsionada situación en Venezuela. En el vuelo de ida hacia Bogotá, en el habitual saludo a los periodistas, el pontífice demandó “diálogo y justicia” en el país caribeño. Ayer en Cartagena, en el último día de su visita a Colombia, volvió a referirse a la crisis venezolana, pero subió el tono al pedir que “se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que está viviendo Venezuela y que afecta a todos, especialmente a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad”.

El pontífice hizo el pedido tras el habitual rezo del Angelus dominical, que esta vez realizó en la plaza del santuario de San Pedro Clavel. Fue luego de que el jueves recibió en Bogotá, tras celebrar una multitudinaria misa, a una delegación del episcopado venezolano, que le comunicó que la situación en su país se había agravado, tanto por el avance sobre las libertades y las instituciones, como por la profundización de la escasez de alimentos y medicamentos. La nueva referencia era esperada no sólo por la cercanía de Venezuela, sino porque Colombia recibe a decenas de miles de venezolanos que escapan de la crisis y muchos de ellos asistieron a las misas que ofició aquí en Colombia.

Luego del rezo del Angelus, Francisco dijo: “Desde este lugar, quiero asegurar mi oración por cada uno de los paises de Latinoamérica, y de manera especial por la vecina Venezue- la. Expreso mi cercanía a cada uno de los hijos e hijas de esa amada nación, como también a los que han encontrado en esta tierra colombiana un lugar de acogida. Desde esta ciudad, sede de los derechos humanos, hago un llamamiento para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo y afecta a todos, especialmente a los más pobres y desfavorecidos”.

Presuntamente, la referencia del Papa a Venezuela fue decidida a último momento porque no figuraba en el texto original que el día anterior se les anticipó a los periodistas que viajan con él en el avión. Recién unas horas antes se distribuyó la nueva versión. También puede suponerse que el Vaticano quiso evitar que trascendiera anticipadamente. Roma trató de que el tema Venezuela no opacara informativamente el viaje a Colombia, que tuvo como eje la relevante cuestión para la Iglesia y el propio Papa de la reconciliación nacional. Además, una fuente vaticana le había dicho a Clarín días atrás que “hay que ser cuidadosos para no agravar las cosas”.

Pero habría otra razón y es que el Vaticano estaría desplegando desde hace mucho tiempo gestiones reservadas para una salida a la crisis. Inicialmente, fue con el propio gobierno venezolano, pero luego se extendió a varios países. Clarín publicó hace dos semanas que el Vaticano cuanto menos respaldó una más que reservada gestión ante el presidente Raúl Castro para que Cuba le retire el apoyo político y la asistencia militar al régimen venezolano para debilitarlo y posibilitar que se allane a tratativas para una salida. Además, se le pedía a Castro que su país le concediera el asilo a Nicolás Maduro y sus principales colaboradores.

A cambio, se le ofrecía el compromiso del eventual nuevo gobierno venezolano de seguir proveyendo de petróleo a La Habana, entre otras concesiones. Pero las gestiones hasta ahora naufragaron por la falta de respuesta del presidente cubano. No está claro quiénes le hicieron la propuesta a Castro. Si fueron diplomáticos de varios gobiernos o de organismos como la OEA. O incluso si intervino la Conferencia Episcopal venezolana, de buen diálogo con sus pares cubanos. Pero el hermetismo de la Santa Sede es total porque trata de preservarse como recurso de última instancia.


Fuente: Clarín