Lunes 26.02.2024

Auschwitz. Memoria activa a 79 años del genocidio

Por: Mario E. Cohen

Comparte

EL 27 de enero se recuerda el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. El tema merece una reflexión ya que no se trata de un pasado pasado sino pasado presente. Hoy el antisemitismo ha recrudecido con una virulencia que se nos hace recordar épocas ya superadas.

Lamentablemente, los fanatismos son aún más extremos y el riesgo de que vuelva a ocurrir un genocidio de la magnitud del Holocausto crece cada día. 

Hace 79 años finalizaba la pesadilla de la noche más oscura de la historia, en Auschwitz-Birkenau. Fueron diezmadas 1.100.000 personas. Para el historiador Henry Feingold “Auschwitz fue también una expresión del moderno sistema fabril. En lugar de producir mercaderías, utilizaba seres humanos como materia prima y obtenía la muerte como producto final”.

Se preguntan los historiadores si el Holocausto, en que fueron asesinados seis millos de judíos, fue una locura momentánea en la historia. Para Zygmunt Bauman la civilización moderna tuvo un rol activo en el desencadenamiento y ejecución. Se seguían altos cánones de eficiencia, precisión, pericia, orden, economía del gasto, etc. Todos estos valores que nuestra sociedad privilegia.

En otra época se pensaba que los funcionarios de la destrucción eran sádicos, brutales por naturaleza, anormales fanáticos y que tenían taras mentales. Lamentablemente no fue así. El historiador Raoul Hilberg se plantea: “¿No estarían ustedes más contentos si hubiera logrado demostrar que todos los perpetradores estaban locos?” y llega a la desconcertante conclusión de que los autores de las masacres: “Fueron hombres educados y de su tiempo”.

El nazismo propugnaba un hombre nuevo autoritario, impiadoso, y sin responsabilidad para con los otros seres humanos. Y Auschwitz era apenas un engranaje dentro del sistema masivo de aniquilación de judíos, conocido como Holocausto o, preferentemente, Shoá (también fueron asesinados patriotas rusos y polacos, homosexuales y gitanos, etc.). En los últimos años se ha estudiado otra forma de genocidio. Se trata de los grupos paramilitares nazis (los Einsatzgruppen) que entraron en 1941 en la Unión Soviética con el avance del ejército. Estos grupos eran unas 3000 personas fusilaron y masacraron a casi un millón y medio de judíos.  Esta matanza   no pudo realizarse sin la colaboración de millares de colaboracionistas y la indiferencia del mundo.

La actual población mundial desconoce, por haber nacido mucho después, lo ocurrido en Auschwitz. Tenemos la obligación de no olvidar, recordar y de hacer recordar. Si el género humano permitió este suceso una vez… ¡puede volver a repetirse! 
Para que no se repita contra ninguna minoría, debemos crear una cultura de la memoria y la educación; dirigida al respeto por el otro, por el diferente. Esta memoria activa nos exige una actitud alerta, donde impere la responsabilidad solidaria con todos los seres humanos.

El Papa Francisco esta semana señaló el deber de la memoria. "el recuerdo y la condena de aquel horrible exterminio de millones de judíos y personas de otras confesiones ayude a todos a no olvidar que la lógica del odio y la violencia nunca puede justificarse porque niegan nuestra propia humanidad". Ya habría expresado, en otros tiempos: “La raza pura, el ser superior, son los ídolos sobre la base de los que se conformó el nazismo… cada judío que se mataba era una bofetada a Dios vivo en nombre los ídolos”.

(*) presidente del CIDICSEF