Como acercar a los niños a Jesús en vacaciones

Por: Merche Crespo

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Cuando llega el periodo de vacaciones escolares es bueno que los niños continúen con los buenos hábitos adquiridos durante el curso, y no pierdan su trato con Dios y sus prácticas de piedad

Estamos en el tiempo estival, las clases se acaban y niños y jóvenes apartan los libros y cuadernos y se disponen a entrar en “modo descanso”. Su tiempo ya no está acotado por el despertador, ni por los timbres entre clase y clase ni por las prisas de “vamos que no llegamos”.

Y podría pasar que su tiempo, que antes tenían tan compartimentado en bloques de “hacer cosas”, se convierta ahora en vacaciones en un pasar el tiempo, sin más. Un tiempo de vacaciones sin horarios, ni rutinas, ni buenos hábitos, ni trabajo. Y a veces, incluso, nuestros hijos podrían olvidarse de Jesús.

Vacaciones como Dios manda

Como padres debemos recordarles que, si bien es cierto que la escuela, instituto o universidad cierran por vacaciones, las iglesias no lo hacen. Y su vida de cristianos también debe funcionar en verano. Somos cristianos los 365 días al año. Así que hay que intentar vivir unas vacaciones como Dios manda.

Todos esperamos con ansia las vacaciones, el merecido descanso después de meses de trabajo y estudio. Seguramente hemos hecho planes y tenemos muchas expectativas sobre qué vamos a hacer, qué vamos a visitar o con quién vamos a ir.

Consejos para no perder el ritmo espiritual

Pero lo más importante es que estos días también contemos con Jesús. No perder de vista y transmitir a los hijos que las vacaciones y el descanso son mejores con Jesús a nuestro lado.

Así que este verano, ¡llévate a Jesús de vacaciones con tu familia! Pero ¿cómo hacerlo? Aquí te damos unas ideas.

NO PERDER LA MISA DOMINICAL
En primer lugar, busca ir a lugares con buen ambiente, en los que sea fácil el trato con el Señor y los domingos se celebre Misa. Nuestros hijos no deben avergonzarse de ser y mostrarse cristianos.

Además, si acudimos a Misa toda la familia a algún pueblo pequeño, seguro que el párroco se llevará una alegría al ver caras nuevas entre los feligreses.

REZAR DE CAMINO
Durante el viaje o los trayectos en coche u otro medio de transporte, no olvides de rezar la Bendición de viaje.

Cada día puede rezarla un miembro diferente de la familia, así se aprenden esta breve oración:

Por la intercesión de Santa María, que tenga (tengamos) un buen viaje: que el Señor esté en mi (nuestro) camino, y su Ángel me acompañe (y sus Ángeles nos acompañen). En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

AGRADECER
Si van a hospedarse en un hotel o a comer a un restaurante, haz ver a tus hijos que toda la gente que trabaja allí lo hace para que ustedes estén bien.

Gracias a ellos otros pueden descansar y relajarse. Así que debemos tratarles con respeto y agradecimiento. Recuérdaselo a los niños para que, en la medida que puedan, les faciliten el trabajo. Es de buen cristiano ser agradecido.

DISFRUTA DE LA NATURALEZA
Cuando puedas, disfruta de la naturaleza, de la obra de la creación de Dios. Muéstrasela a tus hijos.

Contempla la salida del sol y da gracias por el nuevo día. Puedes aprovechar ese momento para enseñar a los niños la oración de Ofrecimiento de obras a la Virgen:

“¡Oh Señora mía! ¡Oh madre mía! Yo me ofrezco del todo a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, ¡oh Madre de bondad!, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén”.

Si van de excursión fijarse en los árboles o vegetación del lugar, escuchar el canto de los pájaros y el sonido del agua al deslizarse montaña abajo. Hacer fotografías que ilustren toda esa belleza divina.

DISFRUTA DE LAS OBRAS HUMANAS
Contempla también lo hermoso de las obras creadas por el hombre, de todo lo que realizaron nuestros antepasados en la fe. Gracias a ellos gozamos de un rico patrimonio artístico, histórico, cultural y religioso.

Trabaja la sensibilidad de tus hijos hacia lo bello y al trabajo bien hecho. Podemos sugerirles que apunten en un cuadernillo todos los lugares que visitamos: Museos, parques, iglesias, catedrales, santuarios,…Y que escriban también quien es el santo, santa, o la Virgen patrona del lugar. En muchas iglesias seguro que pueden encontrar una estampa con su imagen y oración.

VISITA A JESÚS
No hace falta que te recuerde que si entran en una iglesia Jesús les espera en el Sagrario para saludarlos.

Encarga a alguno de tus hijos que lo busque. Explícale, si aún no lo sabe que, si la lámpara está encendida al lado del Sagrario, indica que Jesús está allí. Arrodíllense frente a él y recen una Comunión espiritual. También pueden hacer la Visita al Santísimo toda la familia juntos. Estos detalles de cariño a Jesús marcarán a sus hijos.

ENSEÑA AUSTERIDAD
Además, vive y enseña a los niños la virtud de la austeridad: no quieras comprar, comer, beber, probar o visitar absolutamente todo. Si no has hecho algo que tenías previsto, déjalo para el próximo viaje. Disfruta relajadamente de tu familia. Eso es lo más importante.

Como sugerencia, puedes preguntar a cada uno de tus hijos qué es lo que les hace más ilusión y hacerlo. Dedicar unas horas a un plan que le guste a cada uno. En el caso de las compras, realizarlas de manera equitativa. Puedes comprar un souvenir del lugar para cada uno, por ejemplo: una camiseta, un lápiz, un libro, etc. O algo para todos, como un imán para la nevera de casa o algún dulce típico.

NO OLVIDES A LOS QUE SUFREN
Durante las vacaciones, no te olvides nunca de los que sufren o de los que no tienen.

Dedica un tiempo con tus hijos a realizar alguna obra de misericordia y a labores de voluntariado. Puedes ir tu con ellos o, dependiendo de su edad, ir ellos solos. Tu testimonio y dedicación a los demás, es el mejor ejemplo.

ESTAR ACTIVO
En definitiva, la idea principal que debes dar a tus hijos en vacaciones es que no podemos malgastar ni perder el tiempo. ¡Jesús nos quiere, y nos quiere activos!

Muéstrales que durante los días de descanso pueden aprender cosas nuevas como idiomas o a hacer manualidades; ellos pueden ordenar su habitación, hacer deporte, ver películas interesantes o leer buenos libros.

BUENOS LIBROS
Por último, dentro de la rutina diaria, dedica un tiempo a rezar o a leer algún libro espiritual. Hazlo con y por tus hijos.
Hay muchos libros adecuados a su edad que puedes encontrar en alguna librería especializada. Pero seguro que en casa tienen un Evangelio: introduce a tus hijos en su lectura. Es la mejor historia que pueden conocer: La historia de Jesús.

Además, para tus hijos más tecnológicos, existen múltiples aplicaciones para rezar. En resumen, el tiempo de vacaciones es una época para descansar y reponer fuerzas, para renovarse, reflexionar y disfrutar de la familia. Es el momento en que todos están en casa y pueden pasar muchas horas juntos. Y Jesús a su lado. 

* La autora es periodista
Publicado por Aleteia

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