Ante la implementación de la ley

Aborto: Piden al personal sanitario apelar a la objeción de conciencia

Entidades que nuclean a médicos y abogados católicos, además de ONG, exhortan a hacer uso de ese derecho constitucional frente a las obligaciones que prescibe la ley de aborto, recordando que "no cabe cooperar para dar muerte a niños inocentes".
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Entidades que nuclean a médicos y abogados católicos, además de ONG, exhortaron a los médicos, profesionales o empleados de la salud, sanatorios, clínicas, hospitales, empresas de medicina prepaga, entidades públicas o privadas, a oponer el derecho a la objeción de conciencia, frente a las obligaciones que prescribe la ley de aborto recientemente sancionada.

En un comunicado con el título “Obedecer a Dios antes que a los hombres”, subrayaron que la objeción de conciencia en el caso del aborto está garantizada por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, por lo que “no cabe intervenir o cooperar para dar muerte a niños inocentes en ningún caso cualquiera sea su grado de desarrollo”.

“Este derecho a resistir los actos de gobierno contrarios a la ley natural e incluso al sentido común, debe ser ejercido con hidalguía, con la firmeza propia de la nobleza de espíritu, también con valentía si fuere necesario”, afirmaron.

“Los que somos  abogados,  celosos del juramento prestado, apoyaremos esta decisión con todos los medios que nos otorga el derecho verdadero y todavía vigente en la Argentina”, agregaron.

La petición está firmada por Elena Passo (Consorcio de Médicos Católicos),  Pedro Andereggen (Corporación de Abogados Católicos), Alberto Solanet (Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia),  Gerardo Palacios Hardy (Academia del Plata),  Rodrigo Agrelo (Portal de Belén Asoc. Civil sin Fines de Lucro), Mario Cabanillas (Centro de Estudios Salta), Luis Rodríguez de la Puente (Asociación Promotora Cultural y Social), Segundo Carafí (Centro de Estudios Cruz del Sur) y  Maria Victoria Biassi de Porzio (La Merced Vida Asociación Civil).

Texto del comunicado
El Congreso Nacional legalizó el abominable crimen del aborto con lo que se autoriza a poner fin a la vida del ser humano más inocente e indefenso que pueda imaginarse.

Con ello desaparece cualquier límite moral para la sociedad argentina.  En consecuencia la “ley” sancionada, es una norma aberrante, inicua, malvada y, por ende, no obliga en conciencia. Dicho con propiedad, esa norma podrá llamarse “ley”, pero carece por completo de legitimidad política, jurídica, moral y social.

La Constitución Nacional y los Tratados Internacionales, con rango constitucional, protegen la vida del niño desde la concepción, y claramente el artículo 29 le niega al Congreso facultades para otorgar “sumisiones o supremacías” por las que la vida de los argentinos quede a merced de gobiernos o persona alguna. “Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria”.

Por encima de todo, es sabido que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. Esta “ley” infringe brutalmente el Quinto Mandamiento - No Matarás -, precepto universal  reconocido con carácter superior por el Preámbulo de nuestra Constitución, que invoca la protección de Dios como “fuente de toda razón y justicia”.

A partir de estas claras premisas, exhortamos a los médicos, profesionales o empleados de la salud, sanatorios, clínicas, hospitales, empresas de medicina prepaga, entidades públicas o privadas, a oponer, frente a las obligaciones que prescribe la ley sancionada, el derecho a la objeción de conciencia, garantizado por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, por lo que no cabe intervenir o cooperar para dar muerte a niños inocentes en ningún caso cualquiera sea su grado de desarrollo.

Este derecho a resistir los actos de gobierno contrarios a la ley natural e incluso al sentido común, debe ser ejercido con hidalguía, con la firmeza propia de la nobleza de espíritu, también con valentía si fuere necesario. Los que somos  abogados,  celosos del juramento prestado, apoyaremos esta decisión con todos los medios que nos otorga el derecho verdadero y todavía vigente en la Argentina.


Fuente: Corporación de Abogados Católicos