la celebracion del patrono de la ciudad, san martin de tours

Al rescate de una noble tradición

Buenos Aires quiere recuperar su fiesta patronal. El domingo en Plaza de Mayo fue recreada tal como era en la época colonial.
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Un viaje en el tiempo se vivió el último domingo en los alrededores de la Plaza de Mayo al celebrarse el día de San Martín de Tours, patrono de la ciudad de Buenos Aires. Porque se lo quiso celebrar recreando la festividad de los tiempos de la colonia.
Con una presentación audiovisual sobre la vida del santo, comenzó una tarde en la que cientos de chicos y grandes pudieron imaginarse viviendo hace más de 200 años.
Así, siguieron de cerca a los actores en el tradicional paseo del Estandarte Real, participaron de la misa en la catedral en honor al santo y presenciaron los desfiles  y bailes típicos de la época. Muchos chicos jugaron por primera vez a la taba, el sapo y la herradura, mientras que algunos abuelos intentaban seguir los pasos de las tradicionales danzas de chacareras y cielitos. El día finalizó con un gran desfile de los grupos de recreación histórica, los centros tradicionalistas y los toques de salva de los regimientos de la infantería de marina.
Los festejos, organizados por la Dirección de Cultos del Gobierno de la Ciudad, buscan rescatar  el valor religioso, civil y popular del santo, cuya festividad se celebraba con gran entusiasmo en las calles porteñas en la época virreinal. Envuelto en leyendas y anécdotas, San Martín de Tours recibió el nombramiento de patrono de Buenos Aires el 20 de octubre de 1580 a través de un sorteo que se hizo por tradición a los pocos días de la fundación de la ciudad para dotarla rápidamente de un santo protector. Desde entonces, el 11 de noviembre es su fiesta litúrgica, pasando a ser parte importante de la historia porteña.
Los primeros porteños tenían tal devoción por el santo que no sólo lo honraban en esa fecha, sino que pedían su intercesión cuando había sequías, epidemias o guerras. Pero, contrariamente a lo que ocurre con muchas otras ciudades del país, durante muchos años la capital no conmemoró a su patrono, lo que hizo que su celebración fuera perdiendo brillo. La vida de San Martín de Tours, un militar del siglo IV convertido al catolicismo hasta llegar a ser obispo, tuvo como faceta principal la caridad y sus viajes apostólicos; de ahí que sea venerado también como el protector de los viajantes. La tradición dice que en uno de esos viajes el santo se encontró con un mendigo en la puerta de la ciudad de Amiens, en Francia. Y que, al verlo congelado y sin ropa, cortó su manto en dos partes y le entregó una al pobre. San Martín de Tours murió el 8 de noviembre del año 397, siendo el primer santo no mártir venerado en la liturgia católica.