¿Cisma en la Iglesia alemana?

Alemania: cinco obispos no quieren participar en el "Camino Sinodal"

Un grupo de prelados preguntó al Vaticano si están obligados a participar y la respuesta de tres cardenales -que ya manifestaron sus dudas frente a ese proceso de reforma eclesial- fue que un "Comité Sinodal" no tiene competencia para dictar imposiciones.
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¿Están obligados los obispos alemanes a participar en el Camino Sinodal? Esta fue la pregunta formal que presentaron, en diciembre, los obispos Rainer Maria Woelki, de Colonia; Bertram Meier, de Augsburgo; Stefan Oster, de Passau; Rudolf Voderholzer, de Ratisbona, y Gregor Maria Hanke, de Eichstätt, ante la Santa Sede. La respuesta, conjunta, de los cardenales Parolin, Ladaria y Ouellet (que la supuesta aprobación del Papa), y fechada el 16 de enero, no deja lugar a dudas: "Ni el Camino Sinodal, ni un organismo establecido por él, ni una conferencia episcopal tienen competencia para establecer el 'Consejo Sinodal' a nivel nacional, diocesano o parroquial".

Nada más conocerse el contenido de la carta, el presidente de la Conferencia Episcopal, Georg Gätzing, reaccionaba, asegurando que "el Consejo Sinodal se moverá de acuerdo al mandato contenido, dentro del derecho canónico vigente".

En el seno de la Iglesia alemana hay malestar por la iniciativa emprendida por los cinco prelados, pero también por la respuesta de los tres miembros de los dicasterios vaticanos con quienes la Plenaria del episcopado germano ya tuvo una tensa reunión el pasado mes de noviembre en Roma. Y es que tanto Parolin como, especialmente, Ladaria y Ouellet, están en contra de los pasos dados por el 'Camino Sinodal Alemán'.

"Conocimiento expreso y aprobación" del Papa Francisco
La respuesta a unas "preguntas legítimas y necesarias sobre el Comité Sinodal" de estos cinco obispos, con el "conocimiento expreso y aprobación" del Papa Francisco, no hace sino ahondar la brecha existente entre quienes buscan una mayor libertad de opinión, y los que creen que eso signifca romper con la comunioón.

Según la carta vaticana, los obispos habían preguntado si estaban obligados o autorizados a participar en el Comité Sinodal, porque la Santa Sede había dejado claro en junio pasado que el Camino Sinodal no tenía poder "para comprometer a los obispos y a los fieles en la adopción de nuevas formas de gobierno y de nuevas orientaciones doctrinales y morales".

La misiva de Ladaria, Ouellet y Parolin añade que el Consejo Sinodal parece situarse "por encima de la autoridad de cada obispo en su diócesis", y se muestran "abiertos para la continuación de un diálogo más profundo" al que ya se inició durante la visita ad limina.

En respuesta, Bätzing tildó la preocupación vaticana de "infundada". "La Santa Sede ve el peligro de un debilitamiento del oficio episcopal, aunque yo experimento la consulta sinodal como un fortalecimiento de este oficio", señaló el presidente de los obispos alemanes, quien añadió que el debate con Roma se retomará "a su debido tiempo".

Bätzing también reveló su asombro por el hecho de que el Vaticano hablara de "Concilio sinodal", aunque los obispos alemanes "todavía no han podido hablar con Roma sobre el contenido y los objetivos de la consulta sinodal a todos los niveles en la Iglesia de nuestro país".

"No se trata principalmente de cuestiones dogmáticas, sino de cuestiones de cultura sinodal vivida en la deliberación y la toma de decisiones conjuntas. Nadie cuestiona la autoridad del episcopado", aclara el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, quien invita a "desarrollar una cultura de la sinodalidad", y añade que "el Comité Sinodal no es cuestionado por la carta romana".

"Recogeremos la invitación de la carta para hablar oportunamente con Roma", finaliza la carta de Bätzing, que añade que "el proceso actual refuerza mi conciencia de que la cooperación iniciada en el Camino Sinodal debe continuar para adquirir experiencia de responsabilidad compartida. No podemos delegar estas experiencias. Por ello, agradezco que gran parte del Consejo Permanente haya reafirmado la voluntad de aplicar la decisión de la Asamblea Sinodal sobre el Comité Sinodal y de iniciar las consultas".

La mayoría de los obispos alemanes dispuestos a la reforma justificaron su participación en la "vía sinodal" y la consiguiente pérdida de poder diciendo que era una expresión de su autoridad episcopal renunciar voluntariamente al poder, argumento que no se recoge en los argumentos del Vaticano. Por el momento, la crisis parece lejos de cerrarse.

Fuente: RD