Medida genera polémica en el ámbito religioso

AMBA: Celebraciones en templos, vedadas por tres semanas más

Así surge de las nuevas restricciones sanitarias anunciadas por el presidente. También continuarán prohibidos los oficios en la vía pública. En los espacios abiertos dentro de las instalaciones religiosas no se podrán congregar más de diez personas.
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Sergio Rubín

Las celebraciones religiosas en espacios cerrados seguirán vedadas en la ciudad de Buenos Aires y los partidos del conurbado al menos hasta el 21 de mayo. Así surge de los anuncios de este viernes del presidente Alberto Fernández que prorrogaron y en ciertos aspectos extendieron por tres semanas las restricciones sanitarias debido a la pandemia.

De las palabras del primer mandatario se desprende que aquellas actividades que se realizan al aire libre dentro de las instalaciones de los templos como, por ejemplo, los patios, no podrán superar la presencia de una decena de personas, mientras que continúan prohibidas en la vía pública.

Cuando hace tres semanas se dispuso la suspensión de las celebraciones dentro de los templos de la región metropolitana, el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, había expresado su desacuerdo por considerar que se estaban “respetando las normas y los protocolos vigentes”.

Ojea también había destacado que la actividad cultual “es esencial para alimentar el espíritu de nuestro pueblo ante situaciones que deben encontrarnos con fortaleza espiritual y una esperanza firme”, si bien subrayó la voluntad en su diócesis de acatar la medida.

Por su parte, el Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR) había criticado el decreto de necesidad y urgencia que firmó el presidente porque establecía la prohibición total de “todas las actividades religiosas que se realizan en ámbitos cerrados”.

Tras señalar que no existió una declaración del estado de sitio, ni intervino el Congreso, lo que hubiera dado soporte legal a la media, el CALIR dijo que “esa prohibición absoluta carece de razonabilidad y de proporcionalidad”.

“No está dirigida a reuniones masivas, sino que abarca incluso acciones individuales, o con escasa cantidad de gente, y sin tomar en cuenta las dimensiones de los templos o lugares de culto que pueden permitir una adecuada distancia sanitaria entre los participantes”, señaló.

Consideró que “en definitiva, la prohibición denota cuanto menos un gran desconocimiento, y acaso un notable desprecio, de lo que significa la libertad religiosa como derecho fundamental de las personas y las comunidades”.

“La salud espiritual de las personas es tanto o más importante que la salud física”, concluyó.

Fuente: VR