josé gregorio hernández (1864-1919)

Aprueban el milagro que llevaría a un médico venezolano a ser beato

Fue un médico reconocido, que intentó ser monje y dedicó tiempo a atender a enfermos pobres. La Congregación para las Causas de los Santos atribuye a su intercesión la curación de una niña que recibió un balazo.
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El Vaticano aprobó el primer milagro comprobado del médico venezolano José Gregorio Hernández (1864-1919), según anunció este jueves el obispo de San Felipe y Administrador Apostólico de Barquisimeto (noroeste), Víctor Hugo Basabe, lo que allana el camino a su beatificación.

"La Comisión de Médicos de la Congregación para las causas de los Santos ha aprobado el milagro realizado por el Dr. José Gregorio Hernández. Vamos camino a su pronta beatificación. Alabado sea Dios que nos mira con amor", dijo Basabe en su cuenta de Twitter.

En declaraciones a ACI Prensa este 9 de enero, el arzobispo emérito de Caracas, cardenal Jorge Urosa, indicó que el presunto milagro es el de la curación de una niña, en la localidad de San Fernando de Apure, que recibió un balazo en la cabeza.

“A pesar de muchas circunstancias adversas: lugar lejano, mucho tiempo transcurrido entre el incidente y la llegada al hospital, y del pronóstico inicialmente negativo de los médicos, la niña se curó totalmente, de manera inexplicable por causas naturales”, dijo el purpurado en una entrevista previa en enero de 2019.

José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en el pequeño pueblo campesino de Isnotú, estado de Trujillo (Venezuela). Su madre falleció cuando él tenía solo ocho años.

Estudió medicina en Caracas y tuvo tanto éxito que el presidente venezolano lo envió a estudiar microscopía, histología normal, patología y fisiología experimental en París.

Al volver fue profesor en la Universidad Central de Caracas. Después de llevar a su familia a la capital, quiso ser monje de clausura en Italia, para dedicarse solo a Dios.

En 1908 entró a la Cartuja de Farneta con el nombre de hermano Marcelo. Sin embargo, algunos meses después se enfermó y su superior le ordenó volver a Venezuela para recuperarse.

Llegó a Caracas en abril de 1909 y ese mismo mes recibe permiso para ingresar en el Seminario Santa Rosa de Lima, pero siguió anhelando la vida monástica. Volvió a Roma luego de tres años, hizo algunos cursos de Teología en el Colegio Pío Latinoamericano, pero una vez más enfermó y tuvo que volver a Venezuela.

Comprendió que Dios lo quería laico y ya no intentó volver a la vida religiosa. Decide convertirse en un católico ejemplar siendo médico, sirviendo al Señor en los enfermos.

Dedicaba dos horas diarias para servir a los pobres.

Un día, mientras cruzaba la calle para comprar medicinas para una anciana muy pobre, fue atropellado y llevado a un hospital donde un sacerdote pudo impartirle la Unción de los Enfermos, antes de morir el 29 de junio de 1919.

Caracas se conmovió y muchos decían: "Ha muerto un santo". Fueron tantos los que asistieron a su velorio que las autoridades tuvieron que intervenir para organizar a la multitud que quería despedirse de él.

En 1986​ fue declarado venerable  por el Papa Juan Pablo II, por lo que miles de feligreses acuden a él para pedir un milagro de sanación y agradecer por los favores recibidos.


Fuente: Agencias