Clima de gran confraternidad

Autoridades, referentes de los credos y mucho público en el acto

Fue en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura, a metros de la Plaza de Mayo, que estaba totalmente colmado. Hubo emotivos discursos como el del presidente de la AMIA a poco de haberse cumplido 25 años del atentado a la mutual judía.
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La entrega de los premios “Jean Louis Tauran” por parte del IDI y Valores Religiosos congregó a sacerdotes, pastores, rabinos e imanes como pocas veces, en una ceremonia en el país repleta de fieles de las principales confesiones. No obstante, la pluralidad de las presencias no fue la nota más destacada de acto, sino el clima de fraternidad que se respiraba, potenciado por las sentidas palabras de los oradores y los premiados.

Tampoco es un dato menor la cantidad de autoridades presentes, entre ellas dos secretarios de Estado y varios legisladores, además de miembros del cuerpo diplomático, que reconocen la relevancia de la convivencia interreligiosa en el país. Lo que, como dijo el director de Cultos del Gobierno de la Ciudad, Federico Pugliese, “merece el acompañamiento” del Estado respetando la autonomía del ámbito religioso.

En definitiva, la ceremonia sirvió para confirmar el grado de desarrollo del diálogo interreligioso en la Argentina. Pero, como dijo uno de los premiados, el secretario general de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Norberto Rodríguez, el galardón “mira hacia el futuro”, o sea, constituye un compromiso de un mayor esfuerzo en la edificación de puentes, demolición de prejuicios y acciones en pro de la sociedad.

Además, otros sectores, sobre todo el político, deberían tomar como referencia el testimonio de los dirigentes religiosos en el país. El presidente del Episcopado, monseñor Oscar Ojea, dijo hace poco que “parecería que el único diálogo que funciona en el país es el interreligioso”. En medio de tanta grieta y necesidad de consensos ante los graves problemas del país el clima interconfesionalidad extenderse a toda la dirigencia.

Fuente: VR