EVANGELIOS

Ayudan a escapar del infierno de las drogas

Por: María Montero

Desde hace 30 años las iglesias evangélicas trabajan en la rehabilitación de adictos. Pero ahora también vuelcan sus esfuerzos en la tarea de prevenir.
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La creciente preocupación por el consumo de drogas en el país alerta a trabajar no sólo en la rehabilitación del adicto sino en la importancia de una prevención. Quienes llegan hoy a las comunidades terapéuticas, no son de un estrato social determinado ni utilizan una única droga. A las más comunes como el alcohol o la marihuana fueron agregándoles otras sustancias, hasta convertirse en policonsumidores, una figura que atraviesa todos los niveles socioculturales.
A pesar de que desde distintos sectores se trata de abordar el tema de la dependencia con métodos variados, los expertos coinciden en que la eficacia de los tratamientos basados en la espiritualidad son los que obtienen mejores resultados.
Las iglesias evangélicas de distintas denominaciones vienen trabajando en la recuperación de adictos desde hace 30 años con un programa sostenido en el camino de la fe y el desarrollo de una vida espiritual. Para generar una mejor y más articulada atención, hace 10 años se unieron en una red que abarca 140 programas en todo el país: Programa Vida. Cada uno de ellos tiene, dentro de sus instituciones, internación, hospital de día o talleres, que semanalmente reúnen a adictos y familiares.
El Programa tiene capacidad para más de 1200 internaciones en distintos lugares del país, unos 1000 en hospitales de día y otros tantos para grupos de familiares, por lo que estaría influenciando a unas 10 mil personas. Su director, el pastor Luis Botta, quien además dirige la comunidad Josué, indica que la franja que más accede es la de chicos de 18 a 23 años. Junto con la rehabilitación se los ayuda a seguir estudiando o a aprender un oficio dentro de la institución para poder reinsertarse en la sociedad.
En general se acercan a los programas a través de un familiar o invitados por un amigo. Algunas veces, según la gravedad o el lugar geográfico deben ser internados, al igual que quienes llegan sin ropa, comida o un lugar dónde vivir. "Hacemos un trabajo muy fuerte con los casos más extremos –dice el pastor-, los adictos que están en la periferia, los indigentes, los descartados de la sociedad, a los que vamos a buscar personalmente". La tarea es siempre la misma: compartir el plan de Dios que significa "ver al hombre como lo mira el Señor, perdonándolo, levantándolo de esa escalera descendente al infierno y restaurándolo hasta convertirlo en un hijo de redención", explica Botta.
En suma, es la misma experiencia que vivió el pastor hace más de 20 años. "Yo también tenía problemas de drogas –cuenta, había escalado posiciones de liderazgo en la política, tenía un nombre en el barrio, pero me había convertido en una persona desagradable, cercana a la delincuencia, hasta que a partir de un amigo comencé a acudir a la iglesia Catedral de la Fe justo cuando estaba formándose el programa Josué, que hoy me toca dirigir".
La red tiene un alto porcentaje de recuperados, superando el 30% de jóvenes con un tratamiento de dos años. Esto se atribuye al camino espiritual que ofrecen estas comunidades "y al poder sanador de Dios que hace que los cambios sean casi inmediatos", agrega Botta. Pero también al amor de los operadores que rodean a los jóvenes, su gran paciencia y dedicación.
Para capacitarlos, se dictan cursos de Operador Socio Terapeuta Espiritual en Adicciones que los prepara en la atención y acompañamiento de los chicos y de sus familias. En los últimos seis años se recibieron un millar de alumnos en todo el país, lo que posibilitó abrir más de 30 programas nuevos que van desde la internación hasta talleres y hospitales de día.
Si bien el pastor afirma que el amor es fundamental, advierte que sólo se puede cambiar verdaderamente cuando se le entrega toda la vida a Jesucristo.

Gente en riesgo

Números que preocupan

Las estadísticas señalan hoy que el 10 por ciento de los argentinos, de entre 15 y 64 años, consume algún tipo de estupefaciente. También está verificado que el 70 por ciento de los pacientes con adicciones son reincidentes. La Red Programa Vida trabaja especialmente sobre esa población. Agrupa a 140 programas de todo el país. Tiene una capacidad para 1200 jóvenes internados y 1000 vacantes en los Hospitales de Día.