Reconciliación en su lecho de muerte

Benedicto XVI perdona a Gabriele, exmayordomo que desató Vatileaks

El Papa emérito envió a su secretario a confesar y dar la extrema unción a Paolo Gabriele, fallecido en noviembre, y quien filtró cartas privadas de Ratzinger que revelaban tensiones en el manejo de la Iglesia y precipitaron su renuncia al papado.
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El pasado mes de noviembre, tras una larga enfermedad, fallecía el mayordomo más famoso de los últimos tiempos en el Vaticano, Paolo Gabriele. Conocido –y condenado en 2012– por haber traicionado a Benedicto XVI filtrando algunos documentos reservados en los que se conoció como el escándalo Vatileaks 2.0.

La reconciliación con el Papa emérito ha sido evidenciada con una visita, en su lecho de muerte, de Georg Gänswein, quien le transmitió la bendición de Benedicto XVI.

El gesto lo confirmó el propio secretario privado de Benedicto XVI, el arzobispo Georg Gänswein, según la agencia de noticias austriaca Kath press.

El encuentro con Gabriele se habría producido poco antes de su muerte cuando ya estaba gravemente enfermo.

Gänswein le llevó saludos y bendiciones del emérito y le administró la unción de los enfermos en el seno familiar.

El primer perdón de Benedicto XVI vino cuando lo indultó y no tuvo que cumplir íntegra su pena de 18 meses en la prisión de los Estados Pontificios. Es más, Gabriele siguió trabajando en una institución vaticana, en el hospital pediátrico Bambino Gesù.

Paoletto, como se le conocía durante su época de mayordomo de Joseph Ratzinger, guardó silencio desde que concluyó uno de los juicios más mediáticos del Vaticano y el primer gran escándalo de filtración de documentos que, para muchos, precipitó la renuncia de Benedicto XVI al papado.

Fue condenado a 18 meses y alejado de su puesto, pero nunca se supo si él fue el verdadero elemento empleado para comenzar una campaña contra el Papa alemán y otros sectores de la Iglesia.

En estos años, según la agencia ANSA, a Paoletto, casado y con tres hijos, se le garantizó un trabajo en el Vaticano, pero sin realizar muchas tareas, y en general siempre estaba de baja por enfermedad.

Tras su arresto, además de muchos documentos considerados secretos, como cartas al Papa, en la casa de Paolo Gabriele se encontraron un cheque por 100.000 euros de la Universidad de Murcia (España) destinado a Ratzinger, una pepita de oro y una edición de la Eneida de 1581.

El 6 de octubre de 2012 Gabriele fue condenado a tres años de cárcel por robo de documentos, pero se le redujo la pena a 18 meses tras aplicarle varios atenuantes.

"Paoletto" al ser preguntado por el Tribunal si se sentía culpable o inocente dijo que actuó "por amor" a la Iglesia y al Papa.

En un interrogatorio afirmó que la situación de "desconcierto" que veía en el Vaticano, así como la corrupción en la Iglesia fue lo que le empujó a reunir documentos y filtrarlos a la prensa, con el objetivo de que la publicación de los mismos supusiese un 'shock' para la Iglesia y ésta volviese al buen camino.

Paoletto" dijo que el Papa era una persona "manipulable", que muchas veces hacía preguntas que demostraban que estaba mal informado y que "tenía que saber" lo que ocurría en el Vaticano.

El escándalo de las filtraciones de documentos comenzó cuando en el programa "Los Intocables" del canal "La7" del periodista Gianluigi Nuzzi se mostraron dos cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio de la Santa Sede en Estados Unidos, el arzobispo Carlo María Viganó, en las que denunciaba la "corrupción y mala gestión" en la administración vaticana.

Después, el 9 de mayo de 2012, Nuzzi publicaba el libro "Sua Santita" que recogía un centenar de documentos reservados enviados al Papa y a su secretario, Georg Ganswein, y de la Santa Sede, que desvelan supuestas tramas e intrigas en el Vaticano.

El día 24 de mayo fue detenido Gabriele, pero Nuzzi nunca aclaró si fue el mayordomo quien le filtró estos documentos.

Fuente: Agencias