EL SACERDOTE ESPAÑOL VISITA OTRA VEZ EL PAÍS

Buenas razones para vivir mejor

Por: María Montero

Ignacio Larrañaga dice que la cultura actual no tiene en cuenta a Dios y sólo le interesa Jesús como figura histórica. Cómo volver a lo religioso.
Comparte

Dar razones para vivir es la motivación que impulsa al sacerdote franciscano Ignacio Larrañaga
(81 años). Unas diez millones de personas en el mundo ya han recibido su propuesta de liberación interior a través de los Tal-le res de Oración y Vida. Nació en España y desarrolló su labor en Latinoamérica en el campo de la espiritualidad, como predicador y escritor. Es autor de 17 libros.
¿Dónde se ubica a Dios?
-La cultura posmoderna pre-scinde de Dios y al hacerlo el hombre se centra en sí mismo, pasa a ser el yo absoluto, el deseo. Esto conduce a una insolidaridad, ca-r gada de egoísmos. Nada importa. Todo está bien y permitido, lo cual lleva a un vacío de la vida. La fe queda neutralizada, sólo se acepta la razón. Un supuesto vivir bien motiva contravalores, abiertos a
intereses, no a valores, humanos.
¿El aumento de la religiosidad?
-En esta sociedad agnóstica hay gente que tiene hambre de Dios y lo busca. Por otro lado, hay una masa -un poquito superficial- que procura algún sucedáneo que refleje algo trascendente. Es el caso de tantos grupos orientalistas, que intentan un poco de interiorización, algo equivalente a valores religiosos. No me refiero a los evangélicos que son auténticos y buscan lo verdadero.
¿Son católicos?
-Hace cien años o 50 eran católicos. La libertad los impulsó a otras opciones, que no encontraron en la Iglesia.
¿Y el valor de lo interreligioso?
-La sociedad civilizada no pelea por las diferencias cuando el valor absoluto es idéntico. Es una tont-ería. Las religiones monoteístas se reúnen en lo que es común, valioso, y prescinden de lo pequeño.
¿Y el Jesús, que describió en El Pobre de Nazaret?
-Es el gran olvidado. Jesucristo vivo y verdadero, muerto y resu-ci tado, hoy dice poco. Llama la ate-n ción, en cambio, como figura histórica, en una presentación vibran - te, pero predomina el neutralismo, el paganismo y no lo siguen.
¿La Iglesia vive esa presencia?
-En la Iglesia Católica siento que no se habla de Jesucristo con lág-ri mas en los ojos, al menos en gran escala. Conozco a quienes lo hacen, pero en general es un objeto de la cristología. El Jesús vivo lo presiento más en los protestantes. No todos tampoco.
¿Cómo diferenciar religiosidad de espiritualidad?
-La religiosidad es un poco la periferia de la espiritualidad. Pu-ede ser un sentimiento vago de
quien no cree o, al menos, tiene una presencia de Dios desfigurada, entonces fomenta algo superficial. La espiritualidad es vivencia interior con quien nos ama.
¿Y las congregaciones?
-Les falta vida de oración, desde los primeros pasos hasta las alturas de la contemplación transfo-rmarte. Avanzar en la amistad de Cristo, cada vez más adentro, y cada vez más allá. Eso es lo que está declinando, por eso hay cada vez menos vocaciones. No convence a los jóvenes. Es frío, sin fraternidad y entonces no seduce.
¿Emociones o razón?
-Sólo hay que reservar tiempo para estar con Jesús, para que sea cada vez más que yo en mí  mismo, y que prevalezcan sus criterios. Con eso todo se arregla y no en creer que falta apostolado social.