Caminos de identidad en tiempos de innovación

Por: Consejo de Pastoral Educativa

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Desde hace muchos años las escuelas católicas como otras instituciones educativas privadas confesionales se ven tensionadas por ofrecer mayores servicios educativos para estar a la altura de las exigencias de lo que hoy supone una educación de calidad. Esta necesidad de implementar innovaciones no puede verse como un dilema respecto a su identidad específicamente religiosa. Si bien la vida comunitaria sigue siendo el elemento central de los colegios católicos, su identidad parece estar jalonada a un segundo plano por los requerimientos técnicos que obligan a contratar especialistas que no necesariamente adhieren al proyecto educativo; y las motivaciones de los padres para elegir estos colegios, se relacionan más con su exigencia académica y sus valores que con el encuentro con Cristo a la base de estos valores. En la cultura actual, innovaciones puramente pedagógicas (metodológicas, didácticas) tienden a generar escuelas donde lo religioso queda diluido y departamentalizado. De esta manera, lo que debería ser transversal a todo lo que acontece en la escuela es reducido a un fragmento inconexo con respecto al resto de las áreas del curriculum. Esta especialización reduce “lo católico” a dos áreas: la pastoral y la clase de religión. El problema que esto genera es la pérdida del principio de integración curricular. Urge recuperar, hoy más que nunca, el vínculo entre áreas del saber y la misión integrada de la educación católica. Como consecuencia, la visión tecnocrática y cientificista de la educación deja de lado el espacio para un humanismo cristiano dialógico. La tensión por innovar y modernizar la escuela no puede dejar de lado su componente esencial que es su identidad católica. Dos investigadores holandeses Pollefeyt & Bouwens esbozaron cuatro tipologías de escuelas católicas, a saber, colegios monocromáticos (de católicos para católicos, de “visión cerrada”); colegios incoloros (donde lo católico se encuentra diluido y además lo espiritual y religioso no son tema); colegios multicolor (en los cuales suele haber una rica cultura espiritual pero poca explicitación propiamente cristiana y cierto pudor por darle un énfasis a lo católico); por ultimo; colegios dialógicos donde lo católico es claro y se profundiza en el diálogo con otras visiones. En esta última tipología los no católicos egresan conociendo y valorando la fe católica. Fue llamativo que en Foro de Educación cuando por medio de un ejercicio se les pidió a los participantes que dijeran en qué tipología ubican su escuela la mayoría respondiera por esta última. Si bien como dicen los sociólogos, la gente tiende a responder más por el ideal que por la realidad es preocupante la poca percepción crítica de sí mismos. Siendo honestos tenemos que admitir que nuestras escuelas católicas, en su gran mayoría, se encuentran más bien entre las tipologías de incoloras y multicolor.