meditaciones de adviento en el vaticano

Cantalamessa: La Iglesia no se resume en los escándalos

No es hacer la vista gorda ante la realidad de los hechos, sino no dejarse aplastar por ellos, afirmó el predicador de la Casa Pontificia ante cardenales, obispos y sacerdotes. Por el contrario, llamó a ver el "esplendor interior de la Iglesia".
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Como dicta la tradición, la Curia romana – sin el papa Francisco, viajando a Chipre – escuchó al predicador de la Casa Pontificia, el cardenal Raniero Cantalamessa, en la primera predicación de Adviento, este viernes 3 de diciembre de 2021.

El capuchino exhortó a sus hermanos cardenales, obispos y sacerdotes a maravillarse de su fe. Y a no pensar en la Iglesia a la luz de las controversias y escándalos que la atraviesan.

El predicador advirtió contra la recapitulación de la Iglesia en «escándalos, controversias, enfrentamientos de personalidades, cotilleos o cierta buena voluntad en el ámbito social».

Mirar el esplendor interior de la Iglesia

Limitarlo a «un asunto de hombres, como los hay a lo largo de la historia», es evitar ver el «esplendor interior de la Iglesia» y de la vida cristiana, dijo.

Para el italiano, no perder de vista este misterio no significa «hacer la vista gorda ante la realidad de los hechos». Significa no «dejarse aplastar por ellos».

La Iglesia es para él como la vidriera de una catedral: «piezas de vidrio oscuro» si estás afuera. Pero, una vez adentro, «¡qué esplendor de colores, historias y significado!».
 
El «peligro mortal» que enfrenta la Iglesia, añadió el cardenal, sería «dar por sentado las cosas más sublimes de nuestra fe».

Y antes que nada mencionar el hecho de haberme convertido en hijo de Dios por la gracia del bautismo.
 
El asombro de la fe

Una realidad extraordinaria que invita, según el capuchino, a pasar «de la fe al asombro».

Creer, explicó a los miembros de la Curia, en realidad no es suficiente, también requiere «el asombro de la fe» que es «iluminación».

Esta iluminación es ante todo una experiencia que pasa de la «verdad cruda» de la fe a «una realidad vivida».

Para dar este “salto cualitativo”, el cardenal de 87 años animó a leer la Palabra de Dios: "Tarde o temprano […] la realidad de las palabras, aunque sea por un momento, explotará en ti, suficiente para el resto de tu vida".

Una conversión interior que, en última instancia, permite captar la fraternidad humana, concluyó el italiano, encontrando «su razón última de ser en el hecho de que Dios es el Padre de todos».

Aquí, la predicación completa: http://www.cantalamessa.org/?p=3969&lang=es


Fuente: Aleteia