¿COMPLICIDAD DE GRUPOS ULTRACONSERVADORES?

Capitolio: Exigen a católicos asumir responsabilidad en intento de golpe

En un durísimo editorial, National Catholic Reporter culpa de la insurrección fallida a "bastante líderes de nuestra Iglesia" y sostiene: "Los apologistas católicos de Trump tienen las manos manchadas de sangre". ¿A quiénes apunta la publicación?
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El periódico National Catholic Reporter exige, en un durísimo editorial, que sectores católicos de derecha y votantes de Donald Trump confiesen  públicamente su complicidad con el fallido golpe en Estados Unidos.

"Entre los que tienen culpa por la insurrección fallida están bastantes líderes de nuestra iglesia. Los apologistas católicos de Trump tienen las manos manchadas de sangre", advirtió la publicación, y puntualizó: "Algunos obispos, sacerdotes, hermanas, medios de comunicación católicos de derecha y demasiadas personas del movimiento pro-vida han vitoreado a esta presidencia".

Entre los que vitorearon a Trump, la publicación cita al cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, sitios web como Church Militant o LifeSiteNews y la cadena EWTN.

"Demasiados votantes católicos se contentaron con disculpar a Trump a cambio de exenciones fiscales, jueces de la Corte Suprema o subsidios para escuelas católicas", denunció.

"La conferencia episcopal, como colectivo, debe confesar públicamente y expiar su complicidad con el poder del presidente y del Partido Republicano en esta violencia y en la denigración del Partido Demócrata", reclamó.

Texto completo del editorial
Hay mucha culpa detrás de la vergonzosa toma del Capitolio de los Estados Unidos por una turba de derechas que intentaba detener el recuento formal del voto del Colegio Electoral para la proclamación del próximo presidente legalmente elegido de los Estados Unidos.

El actual residente de la Casa Blanca, que durante meses ha mentido repetida y deliberadamente sobre un inexistente fraude electoral, incluso mientras los matones con bandera confederada se paseaban por el Capitolio, es claramente culpable de incitar a la violencia en su discurso matutino. Más tarde, expresaría su "amor" por los que sólo pueden ser descritos como terroristas domésticos.

Y por supuesto, los más de 100 republicanos de la Cámara de Representantes y los más de una docena de senadores republicanos que habían planeado objetar los resultados del Colegio Electoral ayer - incluyendo aquellos que más tarde cambiaron de opinión, y, seamos honestos, casi todos los republicanos excepto el senador Mitt Romney - serán recordados por haber encendido el fuego que finalmente estalló en llamas.

Incluso el Vicepresidente Mike Pence y ex-líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell, que trató de hacer lo correcto dando discursos razonables por la mañana, no pueden borrar los últimos cuatro años de apoyo a Trump y de haber contribuido al clima que avivó el frenesí.

Capitolio oscuro
Pero también entre los que tienen culpa por la insurrección fallida de ayer están bastantes líderes de nuestra iglesia. Los apologistas católicos de Trump tienen las manos manchadas de sangre.

Muchos estadounidenses expresaron su conmoción al ver a la violenta turba romper los cristales y escalar las paredes, mientras los miembros del Congreso se acurrucaban bajo los escritorios o se apresuraban a asegurar los búnkeres.

No nos sorprendió.

Esta es la culminación de lo que esta presidencia ha sido desde el principio - y algunos católicos han permanecido en silencio, o peor aún, la han vitoreado, incluyendo algunos obispos, sacerdotes, algunas hermanas, medios de comunicación católicos de derecha y demasiadas personas del movimiento pro-vida.

Estamos hablando de CatholicVote.org, del Fiscal General William Barr y de otros católicos de la administración Trump, de Amy Coney Barrett, del Cardenal Timothy Dolan, de Bill Donohue de la Liga Católica o de Abby Johnson. Lamentablemente, la lista continúa.

Dolan y Trump
¿Y qué decir de los católicos de a pie - alrededor del 50% - que votaron por Trump este año, después de cuatro años de incompetencia, aullidos de perros racistas y asaltos a las normas democráticas? No todos estuvieron en la "protesta" en Washington, pero muchos han apoyado organizaciones que avivaron las llamas. Demasiados votantes católicos se contentaron con disculpar a Trump a cambio de exenciones fiscales, jueces de la Corte Suprema o subsidios para escuelas católicas.

Muchas de estas personas han sido moldeadas por los medios de comunicación católicos de derecha, ya sean los sacerdotes más activos en Twitter, sitios web como Church Militant o LifeSiteNews, o el conglomerado de medios de comunicación católicos la Red de Televisión de la Palabra Eterna (EWTN). Esta última, con su apariencia de respetabilidad, ha desinformado a millones de católicos en todo el mundo con sus noticias y programas de opinión sesgados. Merece especial mención el presentador de EWTN, Raymond Arroyo, que trabaja en el programa de Laura Ingraham "The Ingraham Angle" en Fox News, donde se libera de la supuesta respetabilidad de EWTN.

Raymond Arroyo de la EWTN
Hay que detener esta deriva. Si la iglesia quiere vivir de acuerdo a las enseñanzas de su fundador, y si va a ser alguna vez testigo de la cultura, no puede, no debe, ser parte de lo que pasó en el Capitolio de nuestra nación. No debe haber un nacionalismo católico blanco. Y un movimiento pro-vida que abraza el nacionalismo blanco no es un verdadero movimiento pro-vida. Y punto.

Mientras algunos prelados lanzaban continuas advertencias, la conferencia episcopal, como colectivo, debe confesar públicamente y expiar su complicidad con el poder del presidente y del Partido Republicano en esta violencia y en la denigración del Partido Demócrata. Los obispos de EE.UU. podrían empezar por desmantelar ese comité ad hoc, enemigo del presidente electo Joe Biden, y utilizar sus numerosos recursos para cambiar la forma en que discutimos lo que significa ser católicos pro-vida. Un movimiento pro-vida que no esté dispuesto a exclamar "Las vidas de los negros importan" no es un movimiento pro-vida.

Es obligado, pues, para muchos catolicos cubrirse de saco y ceniza, arrepentirse sinceramente y confesarse públicamente.


Fuente: NCR y RD