OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

Cineastas fieles a sus fuentes

Por: Daniel Goldman

Jusid, Blaustein y Burman reflejan con acierto en sus películas temas ligados a sus orígenes.
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La característica cultural de nuestro país ha hecho que la incorporación del cine despliegue una industria tal que dio lugar a transformar a la Argentina en una de las más desarrolladas en el universo del idioma castellano. Es así que permitió que grandes actores, escritores y gente de la cultura pudiera traducir su idoneidad y creatividad al servicio de esta encantadora técnica. Y si de cine argentino hablamos, vale la pena destacar la gran cantidad de cineastas judíos que dedicaron sus realizaciones a los temas ligados a sus fuentes. Sé que voy a pecar omitiendo a muchos maestros de este arte, pero quisiera destacar a tres de ellos.
El primero es Juan José Jusid. De vasta trayectoria, el afamado director, en el año 1974 dirigió “Los Gauchos Judíos”. Basada en el clásico libro de Alberto Gerchunoff, relata las historias de los colonos de los fines del siglo XIX que se establecieron en la provincia de Santa Fe y Entre Ríos. La película rememora a aquellas familias que abandonan el imperio zarista, combinando la llegada a estas latitudes con una sensación tal como
si fuese el arribo a la tierra prometida, a la Jerusalén anunciada en las prédicas sinagogales. Los sufrimientos 
y las alegrías de este encuentro y el cruce cultural es sintetizada en esta notable realización que marcó un hito en el cine nacional.
El segundo es David Blaustein. Este importante director y guionista nacido en Buenos Aires en 1953, dirige y produce el documental “Hacer Patria” . Desandando el camino de sus abuelos, quienes llegaron de Europa en los años veinte, Blaustein intenta explorar el exilio, y la aventura de las generaciones que lo precedieron.
Relata de manera desestructurada, “Hacer Patria” descubre los avatares, las discusiones políticas, las profesiones, el comercio y las relaciones familiares, y la indagación de aquello que hace al intimismo de sus
propias raíces.
El tercero de estos cineastas judíos en cuyas realizaciones enfocan temas ligados a sus fuentes,  es Daniel Burman. Entre su ingeniosa obra vale la pena destacar “El abrazo partido”. Tomando como base los vínculos
establecidos entre los habitantes del barrio del Once, relata la identitaria historia deAriel, un joven argentino judío que abandonado por su padre quien se radica en Israel, es criado por su madre que regentea una pequeña tienda de ropa. Con talento, Burman destaca las peculiaridades de la comunidad judía, y el particular
microcosmos de una galería comercial, en la que se desarrolla la mayor parte de la película, enfatizando la integración con la vecindad árabe y boliviana.