Cómo se prepara la mesa del Año Nuevo

Por: Daniel Goldman

Rosh Hashaná. Una diversidad de sabores típicos se disfrutan en esta fiesta. Su tradición y su significado.
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Las altas fiestas que dan inicio al nuevo año tienen, por un lado, un componente colectivo y, por otro lado, uno familiar. En esta columna quisiera resaltar las costumbres hogareñas de la celebración. En las dos noches de Rosh Hashaná, del año nuevo, las familias nos reunimos alrededor de la mesa a cantar, a contar anécdotas, a reírnos y… ¡a comer! Cada alimento que se consume esas noches posee una simbología particular.

En el folklore judío, nuestros sueños y esperanzas por un tiempo futuro se representan a través de la dulzura con la que encararemos nuestro devenir. Es por eso que lo primero que hacemos es ingerir un trozo de manzana bañado con un poco de miel. A esta costumbre, que se remonta a cientos de años, los sabios le añadieron un aspecto metafórico: algunos árboles frutales dan sombra a sus productos con hojas nuevas, pero el manzano no ofrece tal protección. La aspiración de prosperar debe ser más intensa que la vulnerabilidad que presentan las inclemencias externas cotidianas. A esta bella alegoría, se le agrega otro significado: la fruta simboliza el agradecimiento por estar vivos y permitirnos probar toda delicia que la naturaleza tiene para ofrecer. Desde ahí, en la segunda noche de Rosh Hashaná convidamos productos de temporada que no se han catado desde el comienzo de la etapa de la cosecha. Por su significado bíblico, la fruta más usual resulta ser la granada, porque es característica de la Tierra Prometida y sus abundantes semillas invocan a realizar buenas obras que sean igual de copiosas.

Otra de las particularidades más reconocibles de esta cena es el pan redondo que se comparte en la mesa. El rasgo circular simboliza la continuidad de la vida.

Siguiendo con el menú, dado que Rosh Hashaná literalmente significa “cabeza del año”, los maestros de la tradición propusieron que debe mostrarse la cabeza de algún alimento. Para ello, se exhibe un pescado asado entero. Muchos la reemplazan con una cabeza de ajo. Además, la cultura judía toma al pez como símbolo de fertilidad y abundancia. Añadimos ese deseo al año entrante.

Finalmente, como es típico, en el saber judío no faltan los juegos de palabras, a veces un tanto rebuscados, ligados a la comida de la fiesta. La palabra karet, se traduce como “cortar”. Los rabinos sugirieron que en la velada debemos comer tortillas de puerro cortado, de modo tal que debemos esperar que las malas intenciones sean cortadas y desterradas.

Después de los dos años de pandemia, este encuentro va a adquirir una dimensión distinta. Elevamos nuestra oración con espíritu fraterno para que en ningún hogar falte alimento, alegría, prosperidad y armonía en este nuevo período que se avecina.