en el corazón de la capital Biškek

Construirán la primera catedral católica de Kirguistán para 2025

Durante su reciente Viaje Apostólico al país, el Papa Francisco bendijo la primera piedra del futuro templo. Las obras comenzarán en los próximos meses. Hoy la única iglesia católica de la capital se encuentra en una zona extremadamente periférica.
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La primera catedral católica de Kirguistán se levantará en el corazón de Biškek. El proyecto, cuyas obras comenzarán en los próximos meses y estarán terminadas en tres años, fue presentado durante una conferencia de prensa celebrada en la capital el 9 de noviembre.

Durante la presentación, el administrador apostólico de Kirguistán, el padre Anthony James Corcoran, dijo que la piedra angular fue bendecida por el Papa Francisco en Nursultán, durante su reciente viaje a Kazajistán. En esa ocasión, señaló el sacerdote jesuita, el pontífice recordó a todos los presentes la importancia de la misión encomendada a la presencia católica en la sociedad de esta nación: ayudar a los numerosos necesitados. El administrador apostólico también señaló que los católicos locales comparten con sus conciudadanos musulmanes, que son mayoría en el país, el objetivo de "hacer del mundo que los rodea un lugar mejor".

Valery Dil', asesor del presidente de la República de Kirguistán, Sadir Japarov, quien también estuvo presente en la rueda de prensa, quiso destacar precisamente la importancia del evento, no sólo para los católicos del país, sino para todo el pueblo. "La construcción de la nueva iglesia también tendrá importancia internacional", dijo.

“Nuestra República se adhiere a los principios democráticos y al principio de la libertad de profesar la propia fe. La construcción de la iglesia catedral es una prueba de ello”

Damian Wojciechowski, hermano jesuita y ecónomo de la Administración Apostólica de Kirguistán, dijo que hoy la única iglesia católica de Biškek se encuentra en una zona extremadamente periférica. "En un país de mayoría musulmana – expresó– algunas personas ni siquiera conocen la existencia de la parroquia, alejada del centro, también porque no está conectada por transporte y la carretera que lleva a la iglesia fue pavimentada hace sólo un año".

La pequeña iglesia se había construido en un terreno aislado, de difícil acceso y apenas visible, gracias a un permiso concedido en 1969 por las autoridades soviéticas a algunos católicos alemanes que habían sido deportados allí durante la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de que los espacios de este lugar de culto son muy reducidos y no permiten realizar todas las actividades que uno quisiera, el jesuita relató cómo la minúscula comunidad católica, en un país donde la pobreza y la corrupción están muy extendidas, siempre ha trabajado para servir a toda la población y sus actividades nunca han cesado, ni siquiera durante la guerra civil de 2010 o la reciente pandemia. Mencionó, entre otras iniciativas, un hogar para madres solteras y otro para niños y jóvenes discapacitados.

Sin embargo, ahora, “gracias a los nuevos locales adyacentes a la catedral – explicó –  podremos proponer una serie de iniciativas culturales, reuniones de oración y lecturas bíblicas, dirigidas a diferentes grupos de edad. Porque – concluyó – anunciar el Evangelio significa también ayudar a las nuevas generaciones a orientar su vida hacia la construcción de una sociedad más justa y acogedora para todos".

En Kirguistán viven varios miles de católicos, de los cuales unos 500 acuden regularmente a las siete parroquias repartidas por el país. Las tres principales iglesias católicas se encuentran en Biškek, Jalal-Abad y Talas. Los católicos que viven lejos de las parroquias se reúnen para rezar en casas particulares y reciben visitas periódicas de los misioneros que trabajan en el país, de los cuales los jesuitas son el grupo principal.

Entre los miembros de las demás congregaciones figuran las Hermanas de la Escuela de San Francisco, las Misioneras de la Consolata, un sacerdote diocesano de Eslovaquia y un grupo de las Hermanas Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, que abrirán una casa en Biškek.

En 1999, el Papa Juan Pablo II estableció una misión sui iuris en Kirguistán, y en 2006, Benedicto XVI creó la Administración Apostólica, que sigue funcionando en la actualidad.

Fuente: Vatican News