CONCIENCIA CÍVICA

Crecer en convivencia

Por: María Montero

Alumnos de escuelas religiosas y laicas buscan aportar soluciones al crónico problema de la basura.
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El problema de la basura en la ciudad de Buenos Aires y la importancia que tiene el medio ambiente para el futuro de las generaciones viene siendo estudiado y debatido este año por un millar de jóvenes de escuelas religiosas y laicas de esta capital con vistas a presentar un proyecto de ley en la legislatura porteña que contribuya a su solución. La iniciativa se inscribe en el programa Escuela de Vecinos que llevan adelante todos los años la
Vicaría de la Educación del arzobispado de Buenos Aires y la fundación Eforo tendiente a que los chicos se interesen por los problemas de la comunidad, crezcan en conciencia cívica y ejerciten la convivencia interreligiosa.
El trabajo incluyó la investigación de grandes generadores de residuos como supermercados, restaurantes, bancos y hospitales y la confección de un diagnóstico. . Además, hubo un plenario en el club Boca Juniros y una visita al Riachuelo. Los jóvenes advirtieron que, si bien hay leyes, a veces no se
cumplen por falta de información. “Los chicos están comprometidos de tal manera con el tema que, aún dentro de su casa, les piden a sus padres que separen la basura”, dice Federico Recagno, secretario de la fundación Eforo.
 “Tenemos que considerar las consecuencias que trae lo que tiramos porque no vamos a dejar de consumir y todo viene en cajas, bolsas y cartones”, dice Gonzalo, del Instituto parroquial Nuestra Señora de la Unidad. Lo principal para él es la concientización que se pueda hacer de este problema desde la escuela primaria, mediante charlas y publicidades que vayan enseñando a cambiar hábitos. 
Gonzalo señala que “hay barrios que tienen tachos contenedores de diferentes colores para separar basura, pero la gente tira las bolsas indistintamente en cualquiera de ellos”. Para Ornella, del colegio Santa María, de Caballito, “lo que pasa es que no sabemos cómo hacerlo y, a veces, no es que a la gente no le importe, sino que le falta información”.Una preocupación común es la contaminación del suelo por los aparatos electrónicos en desuso, en especial las baterías. “Ahora casi todo lleva pilas y es grave –dice Sofía, del mismo colegio- porque como no se sabe cuál la mejor forma desecharlas, terminan en la basura ordinaria”.
Si bien la ley 2807 establece medidas claras, los chicos reclaman mayores controles y pretenden avanzar, incluso, sobre los fabricantes, instándolos a que creen aparatos con otras formas de recargas no contaminantes.
“Por la edad que tenemos nos interesa que esto cambie y que la ciudad progrese”, dice Lourdes, de la Escuela Técnica Nº 8. “No separar lo orgánico de lo inorgánico – afirma- hace que cada vez la capa de ozono sea más delgada, provocando cada día infinidad de enfermedades” 
Desde el Ministerio de Educación de la ciudad, Max Gulnanelli, titular de la unidad de apoyo a la comunidad educativa, reconoce el compromiso social de los chicos. “Es sumamente renovador y reconfortante ver adolescentes con tanta sensibilidad y participación, cuando podrían estar dedicando su tiempo a divertirse”,  dice.