Miércoles 23.06.2021

EL FACTOR RELIGIOSO ANTE UNA SITUACIÓN LÍMITE

“Creo que que Dios no nos pone pruebas que no podamos superar”

La conmovedora reacción del senador Esteban Bullrich tras saber que padece una enfermedad incurable.
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“Es difícil transmitir noticias dolorosas, pero compartirlas es aliviador”, publicó en las redes sociales el senador Esteban Bullrich el pasado 28 de abril, cuando dio a conocer su diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa que provoca parálisis muscular. En su comunicado, sorprendió con sus declaraciones vinculadas a la fuerza de la fe para atravesar esta nueva condición: “Como católico, creo que Dios no pone pruebas que no podamos superar. Él hace nuevas todas las cosas, confío en Él”, afirmó.

No es la primera vez que Bullrich hace público el valor que tiene para él la fe. Ya lo había hecho en una entrevista de Luis Novaresio en el 2017, al hacer referencia a uno de los momentos más difíciles de su vida. Una de sus hijas, Luz, había estado enferma de cáncer a los siete años: “Entonces me acerqué mucho a Dios, a una esperanza de que es día a día. Empezás a entender lo enorme que es cada día, a disfrutar de tenerla ahí y de poder hablar con ella”, recordó.

Luz superó la enfermedad pero, a los 13 años, le encontraron un tumor en el hígado. El pronóstico no era alentador. En ese entonces, Jorge Bergoglio fue nombrado Sumo Pontífice y Bullrich dio un salto de fe: “A través de un amigo en común, Guillermo Marcó, le mandé una carta a Francisco para pedirle que rezara”. Ocurrió lo que Esteban y su familia consideraron un milagro: los estudios del tumor, que a la vista era maligno, dieron negativos. Los médicos pasaron casi un mes analizando el caso. Mientras tanto, la familia y sus seres queridos rezaron el Rosario y realizaron cadenas de oración, hasta que recibieron la buena noticia. “Programamos un viaje a Roma para agradecerle a Dios como un festejo familiar y pudimos conocer a Francisco. Él le contó a Luz que había rezado mucho por ella. Y ella le dijo que había rezado mucho por él”, recordó emocionado.

De cara al nuevo desafío en su vida, en una reciente entrevista para CNN realizada por María O’Donnell y Ernesto Tenembaum, Bullrich se sinceró: “Cuando te enterás de que tenés una enfermedad como la ELA, pasás por distintas etapas. Tuve una etapa de mucha angustia, de pensar qué me voy a perder: no voy a poder entrar a mis hijas a la iglesia, por ejemplo. Esa es la primera reacción. La siguiente, enojo. El enojo me costó más que la angustia porque no le encontraba la vuelta. Ahora estoy en paz. Ahora estoy viviendo día a día”.

A pesar de las dificultades que supone tener que adaptarse a los cambios, el legislador asegura: “Estar vivo es un regalo de Dios; levantarte cada día con la oportunidad de cambiar lo de ayer es un regalo. Siempre podés cambiar lo que hiciste ayer, siempre al estar vivo podés cambiar lo que viene después. No te condena el pasado, el pasado es solo parte de tu historia; lo que importa es qué haces hoy. No importa si hablás así, si hablás bien, si escuchás menos o si escuchás más, importa qué haces con eso que tenés para seguir mirando adelante”. También, valora los gestos amables de las personas: “La gente me dice ahora muchas cosas que antes no me decía. Una muestra de cariño, un abrazo. Cristina Kirchner me llamó. Yo me emocioné hablando con ella. Hablamos de la fe, de lo importante que es la fe para crecer en todo momento”.

Bullrich está escribiendo un borrador de sus memorias: “Pensé mucho que el problema nuestro es que, como con la ELA, nos cuesta entender que hay que humillarse, que la salida adelante del país […] es un trabajo, no es magia, no es un milagro. El milagro va a ser entender que al país lo tenemos que sacar entre todos, pidiéndonos ayuda entre nosotros”